BOSTON X 5

Por: Carlos Andrés Illera

 

Hay personas que me han preguntado: “¿Cuántas veces va a repetir Boston?”, a lo que sin dudarlo respondo que “no he repetido nunca carrera en Boston porque todas las versiones han sido distintas”. Estamos hablando del mítico recorrido del maratón más antiguo de esta nuestra era.

 

El punto de partida de la prueba sigue siendo el mismo de hace 122 ediciones atrás; el pueblo de Hopkinton, donde todos damos el primer paso de esas 26 millas y 385 yardas para llegar a Boston.

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El espíritu intacto de cada uno, la adrenalina y la emoción de correr sin ser rebasado ni rebasar y el corral de salida estrictamente organizado, hacen que cada uno de los corredores tenga un paso tan marcado que hay altas probabilidades de que todos lleguemos a la meta al lado de los mismos atletas con los que iniciamos y quienes se convierten en los coequiperos para atravesar la línea que une Hopkiton,  Ashland, Framingham, Natick, Wellesley, Newton, Brookline y Boston.

En tres oportunidades he sido un gladiador victorioso capaz de descender 27 kms con paso de carrera perfecto y ascender las míticas Newton Hills consciente de guardar piernas para los últimos nueve kilómetros en descenso.  ¿Guardar para descender?… así es, la bajada desde el punto de salida y el esfuerzo en el ascenso son un cóctel de fórmula secreta que aún hoy, de cara a mi quinta participación en línea en Boston (2015 – 2019), sigo intentando descifrar.

Siempre quiero encontrar los sabores indicados y las sensaciones justas para vencer al Unicornio, el mítico símbolo de esta maratón, y por eso entreno con el alma para por quinta vez mirarle a los ojos y gritarle mi anhelado tiempo de carrera.

¡Recuerdo perfectamente la última vez que lo enfrenté! En 2018 el unicornio me arrodilló, me doblegó y me puso de nuevo en tierra; mostró su fuerza y me dejó saber que para ganarle no sólo se necesitan piernas y corazón. Los meses de entrenamiento que había tenido sirvieron para lograr cruzar la meta, envuelto en una temperatura de casi cero grados centígrados. A pesar de la lucha insoportable contra el clima pude hacer el tiempo necesario para volver a clasificar e intentarlo otra vez en pocas semanas (15 de abril – Patriots Day)

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De nuevo, en medio del entrenamiento diseñado por Will Vargas (@Patacoach), seguimos unidos Coach y pupilos buscando esa fórmula secreta.  Con Mari del Pozo, Tatiana García, María Isabel Reina, Paola Susa, Martha Lucia Gnecco, Daniel Cadena, Andrés Espitia, Mauricio Zarama, Jerónimo Huerta, Leonardo Escobar, José Cubillos y Camilo Cubillos tendremos horas y kilómetros incontables, chocadas de mano, abrazos, felicitaciones y mucha pasión, sudor y esfuerzo. Somos consagrados atletas aficionados o como los llamo yo, “dementes” con un solo objetivo: correr la más antigua maratón con el alma y con el más alto respeto que merece.

 

Dicho todo lo anterior, preparar la quinta participación en Boston apasiona y al mismo tiempo genera la misma inquietud y nervios que la primera vez. Hoy mi esfuerzo es mayor; el tiempo pasó y no precisamente me he hecho más joven, pero tengo claro que clasificar, entrenar con locura y volver a correr esta maratón me hacen cada día un mejor ser humano, una mejor persona en todos los aspectos de mi vida. La entrega, la perseverancia, la resiliencia de todo este proceso enriquecen y cambian día a día.