El maratonista Julián González fue el segundo mejor colombiano en el Maratón de Bosoton.

El atleta GoodWill Runners cronometró 2:47:32 y logró su mejor marca personal en la 120º edición del 42K más tradicional del planeta.

A continuación la crónica de otro miembro del #Boston8:

Julián en Boston

Julián en Boston

“Aún sigo pensando que correr la maratón de Boston fue un sueño.  Todas las calles estaban llenas de corredores con la  chaqueta oficial y  otros orgullosos vestían las de ediciones pasadas. Solo se respiraba  ambiente de maratón  y  la adrenalina invadía mi cuerpo, quería estar en  Hopkinton lo antes posible.  Ni bien llegué a la ciudad, sin perder tiempo dejé las maletas en el hotel  y  en seguida fui en búsqueda de la línea de llegada,  sabía que estar ahí ya era haber ganado pero en mi mente estaba ser uno de los mejores colombianos,  hacer un record personal de   2horas 40 minutos, responder  al trabajo y entrega   de mi  coach Will Vargas, mi equipo GOODWILLRUNNERS, a los Bostonianos   Andrés Espitia, AndrésBohórquez (El Capi)  Carlos Illera, Daniel Cadena, Juan Pablo,  Mónicay la princesa  Mari del Pozo, que 8 días después dejo todo en la maratón de Londres.

Como ritual de todo maratonista  la noche anterior organicé mi outfit adidas. Lo  repasaba una, dos y tres veces;  geles, medicamentos, número de competencia  y hasta la ropa que se dejaría antes de la salida.   Casi no logro conciliar el sueño,   los nervios  me invadían,sentí que no había dormido lo suficiente cuando la alarma sonó. La mañana del lunes salimos al Boston Common donde se tomaban los buses. Estaba atónito con la organización y la logística, todo era impecable,  nada fallo,   realmente Boston es la maratón más importante del mundo y su edición 120 fue perfecta.

Julián en Boston

Julián en Boston

Unas horas más tarde, sin darme cuenta, estaba en las canchas adecuadas para la espera  e ingreso al corral, dos horas en la que los atletas  realizaban todo lo que consideraban la parte final para responder a la carrera  que nos trasnocho meses  atrás. Faltando  unos cuantos minutos  llamaron para el ingreso y los bostonianos salimos rumbo a los  grupos de salida. Nadie estaba corriendo, todo el mundo caminaba hasta su lugar, respetando los filtros y siguiendo las órdenes de los voluntarios. Llego el momento de  dejar mi equipo y    sentía mil cosas. No olvidaré cada palabra y abrazo de mis compañeros, fue quizás uno de los momentos que recuerdo con más aprecio.

Ubicado ya en el corral  1-3 observaba  a los atletas de   diferentes edades y nacionalidades. El himno estadounidense  inició  y mi corazón estallaba de emoción. En mi mente estaba mí mamá,  motor  de mi vida y por quien dejo todo en cada una de mis carreras y entrenamientos. A las 10 AM puntual el disparo  no se hizo esperar e inicié  a correr,    fueron pocas las zancadas para pasar  la salida,  activé mi reloj  y busqué mi  ritmo medio.  Fue imposible avanzar los cuatro primeros kilómetros, mi GPS marcaba 3:57 y máximo debía estar en 3minutos 46 segundos, finalmente me regulé y  logre un 3:49  que se mantuvo en mi pantalla  hasta el kilómetro 28 donde se detuvo y se perdió el GPS.

En mi cabeza  aparecieron  de inmediato las palabras del Coach: ’¡hacer una buena carrera o morir!’.  Llegaron algunos repechos y recordé de inmediato mis entrenamientos en el Parque Nacional. Nunca supe dónde fue la famosa cuesta ‘Rompe Corazones’, sabía que   debía aumentar  el movimiento de mis brazos y hacer más corto mi paso; disfrutaba cada una de las subidas y  los muchos distractores que estaban en el  recorrido. Fueron contados los tramos donde se estaba solo y no había un grito de apoyo. Hopkinton, Ashland, Framingham, Natick, Welleysley, Newton, Brookline siempre hubo animo de todas las familias y público presente, algunos  gritaban ¡GO JULIAN! fueron inyecciones de adrenalina que nunca olvidare.

La hidratación fue  excelente,   hubo un sol  inesperado y viento en contra. Me hidrataba  en todos los puntos y si por alguna razón algún corredor necesitaba algo más,  el  público estaba listo a responder y apoyar a los atletas con agua, banano y naranja entre otros.  Llegaron las últimas millas  y ya sentía el cansancio en  mis piernas, tenía energía pero  cada zancada  era como un puño en los cuádriceps.

jgbDe un momento a otro  Boston finalmente apareció,  sabía que  el tiempo que buscaba ya era  difícil de lograr, pero durante toda la carrera pase muchos atletas y estaba seguro de estar haciendo un buen trabajo, pero lamentablemente nunca encontré un lote para trabajar.  De repente un corredor colombiano iba unos cuantos metros  adelante y  pensé que era hora de  dejar ¡TODO! No sabía el ritmo de carrera pero aceleré  hasta pasarlo y asegurarme que  no me quitara mi lugar.

Finalmente giré  y encontré Boylston Street,  la recta final. Alcé mis brazos y grité con emoción, el mundo se detuvo y la felicidad me invadía. No encuentro las palabras para describir todo lo que sentía y corría por mi mente. Tras cruzar la meta tomé mi medalla y   luego un corto momento para reflexionar  y escuchar comentarios  de una carrera muy difícil. Estaba satisfecho con mi tiempo   sin saber los resultados oficiales.

Las 2:47:32  es mi  record en la  maratón y lo logré en el 42K más importante del mundo, con un segundo puesto entre los colombianos.

Gracias a mi coach WILL VARGAS, #TheBoston8 y mi familia   GOODWILLRUNNERS. Ahora sigo aprendiendo  y con el deseo de seguir corriendo para mejorar. Se acercan carreras cortas  pero no menos importantes donde dejaré todo (hasta morir en ellas)”.

 

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