Al fin tiempo para contarles como es esto. Todo pasó tan rápido, que trato de pensar en el fin de semana y es complicado acordarme de todo.

Mas de un año y medio de trabajo de la mano de mi Coach, Will Vargas, desde mi primer maratón en Medellín (Septiembre 8, 2013), fue entonces cuando decidí que clasificar a la Maratón mas importante del calendario era una opción de vida, la maratón de Boston.

Al fin tiempo para contarles como es esto. Todo pasó tan rápido, que trato de pensar en el fin de semana y es complicado acordarme de todo.

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Mas de un año y medio de trabajo de la mano de mi Coach, Will Vargas, desde mi primer maratón en Medellín (Septiembre 8, 2013), fue entonces cuando decidí que clasificar a la Maratón mas importante del calendario era una opción de vida, la maratón de Boston. Muchos entrenamientos y muchos cambios en la vida, pero cuando las cosas se hacen con pasión, no hay barreras para alcanzarlas. Esto llegó en un momento económico complicado, y pensé que a pesar de haber logrado mi clasificación el año pasado; Via maratón, Allentown, PA (Septiembre 7, 2014); por plata no podría asistir. Will me dijo hace un par de meses: “Despréndase de las cosas, y así como las deja ir, llegan mas y multiplicadas”.

Sábado 18 de Abril, 2015, Bogotá – Boston, vía Panamá. Llegué a Boston, y en mi habitación, compartida con el Head Coach, todo el outfit de Adidas. Como iba a hacer frío en la carrera: un rompevientos y una camiseta de compresión y para después de la carrera, mi chaqueta oficial de Boston 2015, súmenle a esto lo que en Bogotá ya me habían entregado un par de Adidas UltraBoost, pantaloneta, camiseta y pantalón de sudadera.

Domingo 19 de Abril, 2015, a la EXPO, Centro de convenciones de Veteranos John Haynes. Tres pisos de solo deportistas. A reclamar el kit de carrera bajo la mas estricta seguridad, cal rededor del lugar, soldados y policías que parecen mas astronautas que cualquier otra cosa. Pero yo, con mi pasaporte de Corredor, tenia todas las puertas abiertas, un par de puntos de control que pasar y uno es una estrella de Rock. Todos sonríen, todos son conscientes que para llegar a Boston hay que trabajar muy duro, y mas duro es prepararse para esta carrera, pues el recorrido se divide en tres partes, 26 kms de relativo descenso, luego 7 kms de ascenso, y una bajada de 9 kms entrando a Boston, donde si los dos tramos anteriores no se hicieron bien, no hay piernas que aguanten esa bajada.

Al fin reclamé mi número de competencia, el pasaporte, la bolsa llena de instrucciones, sale uno a una tienda de Adidas de dimensiones exuberantes, solo ropa de correr, desde zapatos hasta gorras. Más afuera, todo lo que se imaginen para correr, bandas para el pelo, guantes, cinturones, medias, ropa, geles, gomas, comidas, semillas, etc, etc, etc. Aquí compré mis geles, y el poncho de USD8,00, por que había pronóstico de lluvia, ojo, todo lo anterior codo a codo con un grande, con Will. De ahí salimos como a las 11:00 y a almorzar. Relajados sentados desde las 11:45 hasta las 3:00 en la misma mesa. De ahí a nuestra habitación.

Estrategia de carrera

Duramos dos horas, Will y yo con Excel, mapas, cuaderno y esferos de colores, haciendo sumas y restas definiendo como iba a ser mi recorrido. Partimos el recorrido en tres partes, bajada (4:02 / Km – 26kms), subida (4:20 / Km – 7kms) y bajada (4:10 / Km – 9kms).

Cenamos pasta, hicimos los sanduches para el desayuno en la Villa de Atletas. Tuvimos que salir a buscar donde comprar guantes para el frío, los encontramos por USD2 cada par y a dormir tipo 10:00. Todo listo empacado en las bolsas transparentes, debidamente identificadas con nuestros números, no dejan pasar ningún otro tipo de bolsa o maleta. Comida, elementos de competencia, una muda completa, todo visible y en la bolsa.

Lunes 20 de Abril, 2015. 5:00 levantados, baño, Outfit, mas pasta, solo pasta, pues teníamos que salir al punto de encuentro, del hotel unos 15 minutos en taxi, y llegamos al Boston Commons. Un parque, con cintas y voluntarios que saben perfectamente que hacer. Entregamos la bolsa de la muda, que se queda allí, y nos llevamos la otra con la comida y otros elementos. Pasada la fila, a los buses. Tipo campo de concentración, íbamos llegando, entregando las bolsas y pasábamos a la fila de los buses, todo por colores, que al final están relacionados al tiempo de carrera y la ubicación en los corrales. En el bus, una hora de camino, llegamos a Auschwitz. Carpas, soldados, lluvia, viento, todo helado y en el piso, como miles de iglúes, cada corredor sentado en el pasto embarrado, envuelto él poncho para resguardarse del frío y del agua, todo dentro a manera de carpa individual, y el menor movimiento posible. 7:35 de la mañana, al suelo!, estamos en Hopkiton. Tiritaba sin parar, me había llevado el pantalón de la pijama de Superman encima del uniforme, y arriba camisetas viejas, pero el frío se mete por cualquier lado, y las nalgas en el suelo, absorben y transmiten todo al cuerpo. 8:00 el segundo desayuno, un sanduche con Mantequilla de Maní, Mermelada y un ENSURE de Chocolate. Luego de eso, dos botellas de 750 ml de Gatorade y un litro de agua. Me iba a reventar, pero Will me decía, “Aguante, si se para, nos quitan el puesto. De aquí solo salimos para ir a la línea de salida”. 9:20 nos paramos y camino a la línea de salida. Música, gritos de aliento, todos los voluntarios animando a la gente; animando de verdad; a gritos!. Va una romería de gente caminando y dejando la ropa a su andar, todo lo que traíamos encima para evitar la hipotermia. Último punto de control y a los corrales, ahí deje de ver a Will, un abrazo muy fuerte y un “Estoy muy orgulloso de usted por lo que hizo para llegar hasta acá, vamos a romperla!”, una despedida que me hincho el alma. El era Elite corral 1, a mi me tocaba el corral 7.

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10:00 y la manada empieza a moverse hacía adelante, arrancamos, el reloj cuando yo pase la línea de partida, marcaba 00:04:16. Amarré la loca y solo pensaba en llegar al km26, tenia que correr rápido, y una vez en el veintiséis, iba a poder descansar; no parar; descansar, pasaba de un ritmo de 4:00/Km, a ascender a 4:20/Km. Mas o menos en el kilómetro tres, empezó a llover, y a hacer viento, trate siempre de ir tras uno mas grande que yo para cortar el viento, eso me lo enseñó mi Coach.

Desde que cruza uno la salida, la gente no para de gritar, de animar, de decirle cosas, chéveres obviamente. Los niños se ponen al lado de la carretera y chocan las manos con todos los que pueden , la gente regala naranja, banano, agua, hay carteles, música, más gente, en fin. Yo llevaba en el pecho “Carlos – Colombia” y la gente por el nombre empieza a animarlo a uno. Hay brownies, hay universitarias ofreciendo besos al que pare, es una fiesta de 42 kms de distancia.

Llegue al km 26 como una lechuga, hice record personal de 5k, de 10k, de 15k de Medio Maratón, todas las distancias con records en una misma carrera. Solido, concentrado, convencido que la iba a romper en ésta carrera. Empecé a subir hacia la temida Rompecorazones, después de 26 kilómetros endemoniados, iba despacio por que sabia que se me podían ir las piernas. Empezando a subir, veo por fin a Will. Ver al Coach en la carrera es como ver al capitán Centella salir de entre la niebla, es una emoción muy brava. Por detrás le dije “Are you Will Vargas?”, y respondió “Hágale con toda Mostrico!”, me recargó la bala de oxigeno.

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Llegue arriba, coroné la subida. Hacía demasiado frío y ya estaba completamente mojado. Muy “Lord” todavía me quitaba los guantes para tomar liquido, cuando de ellos salía mas agua que del vasito de cartón que me entregaban. Traté de bajar sin pensar, pero no daba, igual baje rápido, pero no como quería, logre bajar en promedio a 4:20 / kilómetro. A partir de ahí, la gente solo dice “Welcome to Boston”, ya es ciudad y el ruido es estruendoso, no se puede uno oír respirar, la gente anima demasiado. Levantar un brazo, es como dirigir la ola en un estadio, uno lo levanta y siente el grito de la gente animándolo a seguir. La llegada se caracteriza por que uno llega a la esquina de la calle Boylston, uno sabe que cruzando a la izquierda está a 400 metros de la meta. Remate esos 400 metros a un ritmo de 3 minutos 49 segundos, estaba flotando, estaba ido de emoción. No duele nada, no se siente nada, solo puede uno correr y correr y ver caras y gente que lo anima y, misteriosamente, uno ya no quiere que se acabe.

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Cruce la meta en 2h 57m 12s… un tiempazo!… tiempo de un Elite aficionado. Me quite los guantes, aterrice en la realidad, y empecé a caminar a buscar abrigo, comida, frutas, agua… me fui congelando paso a paso. Paré a estirar, por que me dieron calambres en los gemelos. Un voluntario sale a entregarme un poncho y una bebida recuperante, un banano pelado, casi lo parte y me lo da en compota.

Con el nuevo poncho, la bolsa de comida, y congelándome, solo se me ocurrió pararme sobre una alcantarilla de la que salía un vapor absolutamente delicioso, caliente. Ahí estaba Will, y como 10 más, de nuevo como Pingüinos emperador, pegados unos a otros tratando de resguardarnos del viento buscando calor, Will dando codo por el mejor espacio, y yo parado en sus pies como buen patacón al lado del Maestro.

Calambre en las mandíbulas, la lengua dormida, el frio era demasiado. Como pudimos; caminamos casi un kilometro mas; para buscar las cosas que habíamos dejado unas horas antes en el guardarropa del Boston Commons. En el parque de regreso, me senté en una banca a cambiarme, todo el mundo felicita a los corredores, están pendientes, nos ayudaban. Me volví a encalambrar, el Coach, me agarró el gemelo hasta deshacer el nudo, y una señora, se abalanzo a quitarme los zapatos y a ayudarme con el tema, como una ángel apareció. Ya seco, con el pecho inflado y mi chaqueta oficial de Boston 2015, se cumplió el sueño. Will y yo, a buscar una sopa caliente para recuperarnos.

Fue una hazaña, una hazaña que tal vez muchos no entienden, ni saben por que lo hago, o que es lo gratificante de darse duro durante año y medio, correr 3 horas y volver adolorido.

carlos_bm_04Yo alcancé una meta, una meta alta, soy un maratonista SUB3, que significa correr la distancia en menos de 3 horas, tanto a elites como a mí ahora, nos marca el reloj 2 horas, lo demás es de cada uno. Esto me ha dado disciplina, fuerza y empuje. Si puede con esto, puedo con lo que sea. Han pasado cosas, difíciles, complicadas, donde muchas veces no veo la salida, pero corriendo encuentro respuestas y veo soluciones y sé, que así como corrí esta maratón, correré lo que me queda por la vida, logrando superar muchos obstáculos. Y seguiré corriendo maratones y carreras hasta donde den las chanclas!.

Nos vemos en Boston 2016!