Crónicas

VOLVER A CASA: Harrym Ramírez y su PB en los 21K de Bucaramanga

El domingo 4 de septiembre se disputó la segunda edición del Medio Maratón de Bucaramanga. Harrym Ramírez se dio el gusto de correr de local y obtener su mejor registro en la distancia al cronometrar 1:43:54.

Como no podía ser de otra manera, el GWR nos regaló su experiencia sobre competir por las calles de su niñez:

 

“Elegí correr 21K en Bucaramanga porque es mi ciudad natal. Quise sentir que estaba corriendo por todos los espacios que me vieron crecer, y además porque cuadra dentro de mi preparación para la maratón de Venecia, que es mi próxima meta”, confiesa el fotógrafo que posee un PB de 44:50 en 10K.

Harrym antes de largar los 21K.

Harrym antes de largar los 21K.

“Empecé a correr en 2013 porque quería mejorar un dolor constante de espalda y porque me di cuenta que no tenia buenos hábitos de vida. Unos meses después, en preparación para mi primer ultra maratón decidí buscar a Will Vargas, porque era un evento muy grande y quería prepararme muy bien. Descubrí que correr en grupo, con compañeros de equipo más fuertes es lo único que va a hacer que uno pueda mejorar. Tener un referente constante de como estas, de quien es más rápido y más lento que tú, ayuda a mejorar, pues cuando el que iba despacio te alcanza algo está haciendo el bien, y cuando alcanzas al ligero, algo estás haciendo bien. Es bueno tener esos referentes arriba y abajo”, esgrime el atleta que ha completado un IM 70.3 y un full Ironman.

“Trato de entrenar siempre con el equipo, muy temprano y si no puedo lo hago en la noche. Mi novia entiende tranquila y me apoya si necesito estar lejos de casa. Me queda muy difícil hacer mis entrenamientos completos los domingos, puesto que casi siempre tengo una producción el sábado que se extiende hasta muy tarde, pero compenso yendo los lunes”, explica Ramírez sobre como organizar los entrenos con su trabajo como dueño y fundador de Memento Photo studios, encargada en hacer producción audiovisual y estrategias de marketing para PyMES. “De la rutina me gusta mucho el trabajo en la pista, es lo que mas disfruto. Lo mas difícil es el trabajo de fuerza, donde hay que correr en subida!”, agrega el GoodWill Runner.

“Mi objetivo al llegar a la media maratón no era otro que hacer un buen papel en preparación para el 42K. Fue muy duro correr esta carrera, porque por trabajo apenas pude viajar la noche anterior a Bucaramanga. Llegué a la ciudad a las 4:45 AM después de estar en un bus de servicio intermunicipal 8 horas. Dormí unos 30 minutos y salí hacia la linea de carrera”, relata Harrym.

Harrym con su medalla finisher.

Harrym con su medalla finisher.

“El evento  es muy joven así que aun estaba un poco desordenada la salida, pero llegué a tiempo y no tuve que esperar mucho. Mi plan fue mantener muy firme el paso por KM, lo cual se hizo muy difícil por el terreno tan variable. Tuve que acomodar el plan y hacer un paso un poco más fuerte al inicio de la carrera para ganar tiempo y hacer un esfuerzo muy grande al final para mantenerme por encima de 5:00 pues la segunda mitad presenta una subida constante. Por suerte conté con dos pacers que llevaban un ritmo de carrera muy solido y a quienes no perdí de vista durante casi 15 km. Si saber que me prestaron tanta ayuda a ellos les agradezco”, reconoce el runner que lleva completados cuatro maratones.

“Correr en Bucaramanga me mantuvo alegre, ver cada sitio que recordaba de mi infancia hizo que sintiera que estaba corriendo acompañado del recuerdo de mi niñez”, añade Harrym que el próximo 23 de octubre buscará batir su crono en el Maratón de los canales en Italia.

 

¿Corriste en Bucaramanga? ¿Disfrutaste la ruta? Déjanos tu comentario de la carrera.

Angélica Maldonado participó de San Diego Rock & Roll Half Marathon

Angélica Maldonado participó de San Diego Rock and Roll Marathon. En la 19º edición del evento californiano la auxiliar de vuelo de 37 años optó por los 21K, camino a su debut maratoniano el próximo mes de octubre en Chicago.

 

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

“En Febrero de este año, sentadas en la playa de Huntington Beach post Surf City Half Marathon, decidí junto a mi amiga  Natalia Vélez-Guerrero correr San Diego.  Aunque la ruta no era tan plana, la ciudad es hermosa y es donde nació la versión de las carreras de Rock and Roll; eso la hacía especial y así fue.

Apenas llegue a Bogotá fui a la compañía donde trabajo con mi carta de solicitud de vacaciones para Junio, reservé el hotel en San Diego y empecé a entrenar con miras a mejorar mi tiempo en media maratón (Miami en 2:15:23).

Desde Marzo del año pasado comencé a entrenar con los GoodWill Runners y de la mano del coach Will Vargas esto empezó a tener forma. Antes de Miami yo entrenaba sola, basada en planes de entrenamiento que consultaba por internet. Creía que era muy difícil ingresar a un grupo de running por que los horarios en mi trabajo son diferentes todas las semanas y a veces un poco complicados. Desde el inicio procuré seguir mi entrenamiento tan al pie de la letra como podía. Correr con los GoodWill Runners es lo mejor que me ha pasado, desde el primer día me hicieron sentir muy bien sin importar que era la última que llegaba en los entrenamientos. Este equipo es una familia, llena de gente maravillosa que le encanta correr y que te contagian con esa adrenalina en cada entreno sin importar el día, la hora o el clima.

Cuando no estaba en Bogotá hacía lo que decía mi plan en la ciudad que estuviera. La ventaja es que para salir a correr solo necesitas unos buenos tenis y las ganas de hacerlo. Por suerte la mayoría de las ciudades a las que voy son súper amigables con los runners. El plan incluía fartleks y trabajo en subidas. Nunca había hecho eso antes, además del fortalecimiento dirigido a las articulaciones y músculos que usamos cuando corremos. Dos semanas antes de la carrera corrí Allianz 15K en Bogotá y me sentí muy bien. Sentí que estaba lista para correr mi quinta media maratón.

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

Tres días antes de viajar tuve una reunión con el Coach, donde  me dio todas las indicaciones posibles desde que empezar a comer desde ese momento hasta el día de la carrera, me explico muchas cosas que no tenía ni idea y pensé: ¿Cómo pude terminar mis carreras antes, con todo lo mal que comí y con la preparación tan pobre que tuve? Will me pregunto qué tiempo estimaba hacer y le dije sin pensarlo, menos de dos horas, me miro fijamente y me dijo: ‘¿quieres volver de San Diego feliz o triste?’. Le respondí que feliz. ‘Ah bueno entonces tomemos las cosas con calma y hagamos un plan de carrera con el que llegues feliz’, me dijo que empezara a correr a un pace de 6:10 y que lo mantuviera por los primeros 6K,  luego bajara a 6:00 y  al final rematara a 5:50; así podría tener un tiempo de 2:07 y eso era muy bueno para lo que había hecho hasta ahora, que todo era un proceso, que no habían presiones.

El 3 de Junio empezaron mis anheladas vacaciones y ese mismo día viaje a Los Ángeles y al día llegué a San Diego y de inmediato pase por la feria donde recogí la camiseta y el número. Visité todos los expositores, inevitable, pues las ferias deportivas que organizan estas carreras son súper completas y se encuentra de todo. Luego cena de carbohidratos en la tarde-noche con amigos corredores y al hotel tempranito para alistar todo: la avena para desayunar en la mañana, los geles, el outfit, etc. Después de un sueño profundo de siete horas, nos levantamos dos horas y media antes de la salida de la carrera, desayuno #1 y 40 minutos después desayuno # 2 y así cada 40 minutos como dijo el coach, luego salimos hacia el Down Town.

Ni bien llegamos y quería entrar al baño pero las filas eran interminables a pesar de haber muchísimos baños. Luego tocó entrar al corral y hacer la última comidita antes de salir. Estaba tranquila, me sentía fuerte, con mucha emoción. Antes de la partida empezamos a hablar con gente colombiana que nos encontramos ahí, eso me distrajo un poco, pero luego vino el pitazo y a correr. Comecé a mirar mi reloj para llevar el control del pace. Siempre me dejo llevar por los demás corredores y empiezo muy rápido y luego estoy muerta unos kilómetros más adelante. Por primera vez fui súper juiciosa con el ritmo los primeros 6K. Corrí a un promedio de 6:10 y cuando vi el kilometro 7 empecé a aumentar mi velocidad. Corrí entre 5:50 y 5:40 hasta el kilometro 18, chequeando el reloj de vez en cuando y disfrutando de la alegría de la gente de San Diego. No estuve ni un kilometro sola, la gente salía a alentar a los corredores, ofrecían comida, agua, jugo, y hasta whiskey.

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

La ruta no es fácil, son muchas subidas y bajadas muy empinadas, pero siempre que empezaba a trepar alguna pensaba ‘esto es como en el Parque Nacional, soy fuerte, si puedo, aquí voy’. Durante todo el recorrido estuvo Natalia apoyándome, dándome aliento y tomándome fotos, fue maravilloso contar con su compañía. Cuando llegue al kilometro 19 me sentí fuerte, miré mi reloj y pensé ‘voy súper bien, lo voy a lograr!!’. Aceleré, luego me alcanzo Natalia y me grito: ‘Angie dale, solo queda una vuelta al Virrey’. Recordé las madrugadas con los monstruos y las princesas con las que entreno a las 5 AM y fue adrenalina pura porque hice los dos kilómetros más rápidos de mi vida a 4:48. Alcé mis brazos feliz y crucé la meta en 2:04:46 (11 minutos menos que en Miami). Mire mi reloj, sonreí, lo logre hice menos del tiempo del esperado, tome mi medalla y pensé que esto hasta ahora empieza, todo es un proceso y gracias al entrenamiento enfocado he mejorado montones. El running me ha enseñado que soy capaz de hacer grandes cosas, que debo estar orgullosa de mi cuerpo por lo que es capaz de hacer y que llegar a la meta requiere paciencia y trabajo duro. La próxima meta: Chicago Maratón, será mi primera vez en los 42K, y estoy segura que de la mano de mi coach y con la compañía de este equipo será una experiencia única.

Gracias a todas las personas maravillosas que estuvieron pendientes de mi, que me dieron su apoyo incondicional, a mi equipo GoodWill Runners a mi coach Will Vargas”.

 

¿Te gustó su relato? ¿Corres 21K y sueñas con debutar en maratón? Déjanos tu mensaje y comparte tu experiencia.

#Boston8 : Julián González voló en el Maratón de Boston 2016

El maratonista Julián González fue el segundo mejor colombiano en el Maratón de Bosoton.

El atleta GoodWill Runners cronometró 2:47:32 y logró su mejor marca personal en la 120º edición del 42K más tradicional del planeta.

A continuación la crónica de otro miembro del #Boston8:

Julián en Boston

Julián en Boston

“Aún sigo pensando que correr la maratón de Boston fue un sueño.  Todas las calles estaban llenas de corredores con la  chaqueta oficial y  otros orgullosos vestían las de ediciones pasadas. Solo se respiraba  ambiente de maratón  y  la adrenalina invadía mi cuerpo, quería estar en  Hopkinton lo antes posible.  Ni bien llegué a la ciudad, sin perder tiempo dejé las maletas en el hotel  y  en seguida fui en búsqueda de la línea de llegada,  sabía que estar ahí ya era haber ganado pero en mi mente estaba ser uno de los mejores colombianos,  hacer un record personal de   2horas 40 minutos, responder  al trabajo y entrega   de mi  coach Will Vargas, mi equipo GOODWILLRUNNERS, a los Bostonianos   Andrés Espitia, AndrésBohórquez (El Capi)  Carlos Illera, Daniel Cadena, Juan Pablo,  Mónicay la princesa  Mari del Pozo, que 8 días después dejo todo en la maratón de Londres.

Como ritual de todo maratonista  la noche anterior organicé mi outfit adidas. Lo  repasaba una, dos y tres veces;  geles, medicamentos, número de competencia  y hasta la ropa que se dejaría antes de la salida.   Casi no logro conciliar el sueño,   los nervios  me invadían,sentí que no había dormido lo suficiente cuando la alarma sonó. La mañana del lunes salimos al Boston Common donde se tomaban los buses. Estaba atónito con la organización y la logística, todo era impecable,  nada fallo,   realmente Boston es la maratón más importante del mundo y su edición 120 fue perfecta.

Julián en Boston

Julián en Boston

Unas horas más tarde, sin darme cuenta, estaba en las canchas adecuadas para la espera  e ingreso al corral, dos horas en la que los atletas  realizaban todo lo que consideraban la parte final para responder a la carrera  que nos trasnocho meses  atrás. Faltando  unos cuantos minutos  llamaron para el ingreso y los bostonianos salimos rumbo a los  grupos de salida. Nadie estaba corriendo, todo el mundo caminaba hasta su lugar, respetando los filtros y siguiendo las órdenes de los voluntarios. Llego el momento de  dejar mi equipo y    sentía mil cosas. No olvidaré cada palabra y abrazo de mis compañeros, fue quizás uno de los momentos que recuerdo con más aprecio.

Ubicado ya en el corral  1-3 observaba  a los atletas de   diferentes edades y nacionalidades. El himno estadounidense  inició  y mi corazón estallaba de emoción. En mi mente estaba mí mamá,  motor  de mi vida y por quien dejo todo en cada una de mis carreras y entrenamientos. A las 10 AM puntual el disparo  no se hizo esperar e inicié  a correr,    fueron pocas las zancadas para pasar  la salida,  activé mi reloj  y busqué mi  ritmo medio.  Fue imposible avanzar los cuatro primeros kilómetros, mi GPS marcaba 3:57 y máximo debía estar en 3minutos 46 segundos, finalmente me regulé y  logre un 3:49  que se mantuvo en mi pantalla  hasta el kilómetro 28 donde se detuvo y se perdió el GPS.

En mi cabeza  aparecieron  de inmediato las palabras del Coach: ’¡hacer una buena carrera o morir!’.  Llegaron algunos repechos y recordé de inmediato mis entrenamientos en el Parque Nacional. Nunca supe dónde fue la famosa cuesta ‘Rompe Corazones’, sabía que   debía aumentar  el movimiento de mis brazos y hacer más corto mi paso; disfrutaba cada una de las subidas y  los muchos distractores que estaban en el  recorrido. Fueron contados los tramos donde se estaba solo y no había un grito de apoyo. Hopkinton, Ashland, Framingham, Natick, Welleysley, Newton, Brookline siempre hubo animo de todas las familias y público presente, algunos  gritaban ¡GO JULIAN! fueron inyecciones de adrenalina que nunca olvidare.

La hidratación fue  excelente,   hubo un sol  inesperado y viento en contra. Me hidrataba  en todos los puntos y si por alguna razón algún corredor necesitaba algo más,  el  público estaba listo a responder y apoyar a los atletas con agua, banano y naranja entre otros.  Llegaron las últimas millas  y ya sentía el cansancio en  mis piernas, tenía energía pero  cada zancada  era como un puño en los cuádriceps.

jgbDe un momento a otro  Boston finalmente apareció,  sabía que  el tiempo que buscaba ya era  difícil de lograr, pero durante toda la carrera pase muchos atletas y estaba seguro de estar haciendo un buen trabajo, pero lamentablemente nunca encontré un lote para trabajar.  De repente un corredor colombiano iba unos cuantos metros  adelante y  pensé que era hora de  dejar ¡TODO! No sabía el ritmo de carrera pero aceleré  hasta pasarlo y asegurarme que  no me quitara mi lugar.

Finalmente giré  y encontré Boylston Street,  la recta final. Alcé mis brazos y grité con emoción, el mundo se detuvo y la felicidad me invadía. No encuentro las palabras para describir todo lo que sentía y corría por mi mente. Tras cruzar la meta tomé mi medalla y   luego un corto momento para reflexionar  y escuchar comentarios  de una carrera muy difícil. Estaba satisfecho con mi tiempo   sin saber los resultados oficiales.

Las 2:47:32  es mi  record en la  maratón y lo logré en el 42K más importante del mundo, con un segundo puesto entre los colombianos.

Gracias a mi coach WILL VARGAS, #TheBoston8 y mi familia   GOODWILLRUNNERS. Ahora sigo aprendiendo  y con el deseo de seguir corriendo para mejorar. Se acercan carreras cortas  pero no menos importantes donde dejaré todo (hasta morir en ellas)”.

 

¿Te gustó su historia? ¿Te motivó para ir rumbo a un nuevo objetivo? Deja tu comentario.

#Boston8: Así fue la experiencia de Daniel Cadena en los 42K de Boston

El lunes 18 de abril Daniel Cadena corrió su séptimo 42K. En el Maratón de Boston el biólogo de 39 años consiguió su PB al cruzar la meta en 3:07:02.

Conocé la historia de “El Profe” del Boston8:

 

“Empecé a correr hace 5 años y en ese momento jamás pensé que podría algún día estar en la maratón más importante del mundo, la que todos los buenos corredores sueñan correr algún día. El proceso de llegar ha estado lleno de altibajos pero ha sido increíblemente enriquecedor en todo sentido. Y Boston en sí, bueno, creo que lo que allí pasa es indescriptible: hay que ir para sentir esa energía que da el público, la organización y todo el entorno.

490837_226367798_XLargeEl trabajo para esta maratón fue supremamente exigente pero a la vez increíblemente divertido y estimulante. Will diseñó un plan especial que incluyó mucho trabajo funcional de fortalecimiento, repeticiones en montaña con ascensos y descensos, días de fartlek con intervalos a altísima velocidad, mucho fondo. ¡En un momento pasamos 32 días consecutivos sin descansar! Fue difícil, pero conformamos un excelente grupo de corredores amigos, muy motivados y 100% enfocados en lo mismo por varios meses, un tiempo durante el cual donde primó sobre todo el compañerismo y la buena onda – la pasamos demasiado bien. Fue un poco jugar a ser corredores élite, una experiencia inolvidable.

Esta vez, para los 42K de Boston, pasaron dos cosas distintas con respecto a mis ciclos anteriores de entrenamiento. Lo primero es que seguí un plan de alimentación muy estricto con la meta de llegar liviano pero fuerte a la carrera y mejorar mi eficiencia, y creo que eso me ayudó mucho. Lo otro fue que unas semanas antes de la maratón tuve una lesión que me hizo temer que me la perdería; he tenido lesiones que me han sacado de carreras antes, pero esta vez salir adelante requirió mucha determinación, invirtiendo muchísimas horas en trabajo de gimnasio mientras mis amigos hacían trabajos de velocidad o de montaña. Esto no se lo conté a nadie hasta ahora (había que estar positivo al menos hacia fuera), pero tres-cuatro semanas antes de la carrera todavía sentía que era prácticamente imposible correr Boston así que nada más llegar fue un gran logro. Además, el coach diseñó un plan especial para mí hacia el final del proceso con el que buscamos compensar los trabajos de intensidad que no pude hacer por la lesión con mucho volumen. En los días que la mayoría de la gente ya estaba en la etapa de tapering, yo seguía corriendo fondos. Menos de dos semanas antes de la carrera corrimos 30 km un martes en la mañana antes de irme a dictar clase!Ese día a las 4:30 am nos preguntábamos con Will cuánta gente hace eso un martes cualquiera y concluímos que no debíamos ser muchos.

490836_226130212_XLargeAntes de Boston había corrido tres maratones consecutivas con condiciones muy difíciles. Los Angeles fue una carrera con una altimetría bravísima y calor infernal de más de 30 grados. En Nueva York la temperatura fue la más baja en muchos años y tuvimos que sufrir con un viento helado y fuerte como el que nunca había sentido y que literalmente no dejaba avanzar, terminé casi con hipotermia. En Allentown tuve problemas estomacales desde muy temprano en la carrera, un suplicio, pero afortundadamente logré una marca suficientemente buena para ser aceptado a Boston (en LA también había hecho la marca clasificatoria pero quedé fuera del corte por pocos segundos).

A Boston llegué en mi mejor forma física, feliz por cumplir el sueño de llegar a esta mítica prueba y sabiendo que en mis tres carreras anteriores no había podido tener los resultados para los que estaba preparado, por lo que iba muy optimista con que podría tener un resultado muy especial.

Con Patacoach y el resto de los bostonianos planeamos salir tranquilos durante los primeros kilómetros pues sabíamos que muchos corredores se desbocan al principio por ser terreno inclinado hacia abajo y luego sufren las consecuencias cuando vienen las subidas y la bajada final. Luego la idea era buscar un paso constante para tratar de llegar fuertes a la parte donde la ruta empieza a inclinarse hacia arriba, donde esperábamos no perder mucho tiempo para finalmente rematar dándolo todo y ojalá acelerando en la descolgada de los últimos kilómetros. Sin embargo, como muchas veces en esto, las cosas no salen como uno las planea. Aún no estoy seguro de qué pasó, pero fue difícil mantener el paso del K21 en adelante. En el K26 empecé a tener calambres en las piernas y con eso el plan original pasó a un segundo plano: había que aguantar y hacer lo mejor posible en medio de la dificultad. La verdad es que me sentía fuerte, con energía, sentía que podía correr rápido, pero cada vez que apretaba en los últimos 12 km los calambres volvían. Es posible que haya sido el calor que nos sorpendió ese día lo que me afectó y el viento en los últimos kilómetros hizo todo aún más difícil. O tal vez no estaba tan rápido y fuerte como pensaba; este deporte siempre nos da lecciones de humildad.

490835_226377527_XLargeMi tiempo fue de 3:07:02, mejorando mi marca personal en 12 segundos. Inicialmente terminé con un sentimiento entre rabia y tristeza pues el tiempo estuvo bastante lejos de lo que teníamos planeado. Además, acabé pensando que si hubiera estado más pendiente del reloj en los metros finales seguramente habría podido hacer menos de 3:07:00 – los corredores somos bichos raros pero 3:06:59 se habría sentido distinto-. Sin embargo, al encontrarme con varios corredores conocidos y con mis compañeros entendí que no había sido el único que había tenido un día difícil y ellos me hicieron ver que fui uno de los pocos que logró mejorar su marca personal así hubiera sido por segunditos. Al rato ya se me había olvidado cualquier sentimiento negativo; era Boston y Boston es difícil, la de este año había sido una carrera especialmente dura y yo lo había dado todo así no hubiera conseguido lo que quería. Eso bastaba para irme más que feliz.

Regresé a casa pensando en descansar un poco, queriendo no fijarme una meta muy pronto y hasta subir unos kilos dedicándome a comer cosas ricas de las que me había privado por meses. Pero claramente en mi mente estaba pensar en alguna carrera para sacarme la espinita de que sé que puedo lograr un tiempo bastante mejor. El coach ya me conoce bien y a los pocos días sugirió la posibilidad de que buscáramos una invitación a la maratón de Berlín. Cuando esto se concretó gracias a su gestión con Adidas, no me pude negar y ya estoy pensando en cuál será la meta que puedo lograr en una carrera plana y rápida como esa – de pronto allí, donde ya tuve la fortuna de correr en 2013 con mi hermana, es que llegará esa maratón soñada. Esto es una fiebre de la que no me quiero curar”.

 

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Así fue el debut de Sandra Hernández en los 15K Allianz

 

La triatleta Sandra Catalina Hernández, actual Campeona Nacional en Relevos y X-Terra, en los 15K Allianz debutó en la distancia. A sus 33 años, la entrenadora de GWR se dio el gusto de colarse entre las mejores damas de la competencia que hizo vibrar las calles de Bogotá el domingo 22 de mayo.

 

“Siempre vi que Allianz 15K era una carrera muy organizada y veía q mis pupilos asistían muy animados y como equipo todos se volcaban a participar.  Por eso decidí que era un buen evento para volver a las carreras de calle y compartir con mi equipo.

sandra largadaSiempre me ha gustado entrenar y compartir con mis pupilos y el grupo de GWR ya que no solo son grandes deportistas si no también grandes personas que hacen que los entrenos compartidos sean muy divertidos. Desde hace un mes largo he estado acompañándolos a algunos entrenos, ya no como entrenadora si no como compañera.
En este período del año estamos terminando la preparación general así q llegué sólo con entrenos de fondo y la intensidad de las carreras en las que había competido hasta el momento y le sumé dos de los Splits  que organizó Allianz las semanas previas al evento. Como triatleta, para esta carrera, incorporé la distancia a mis entrenamientos, si lograba correr bien un 15K seguro estaría mejorando los 10K, la distancia en la que compito en mis carreras de Triathlon. 

Venía algo cansada de una valida de la copa Colombia de Triathlon que había corrido ocho días antes y de la que no lograba recuperarme completamente. Estaba nerviosa, dudaba que tan rápido pudiera correr y si podría cumplir el objetivo y estar entre la hora y los 63 minutos  que me había propuesto. Los días de carrera no me entra muy bien la comida así que esas mañanas mi dieta es líquida, que me es más fácil de asimilar. Escogí el outfit adecuado y  los mejores tenis para la ocasión. Esta vez me incliné por los adidas Energy Boost, ya que venía con una fascitis y con estos tenis siento que corro en las nubes.

 

sandra runLa verdad es que el domingo los nervios se me pasaron cuando llegué a la zona de largada y vi tantas caras conocidas, tantas sonrisas y tanto cariño de los GWR (si pudiera llevarme al equipo entero a cada carrera sería muy feliz). En el punto de encuentro todo es muy rápido. Toca cambiarse, posar para la foto y rodearme de la buena energía del equipo. Insisto en esto último porque normalmente viajó a competir sola y los nervios y ansiedad no son fáciles de manejar pero al estar rodeada de mi grupo eso pasa a un segundo plano, se me olvida totalmente y me entretengo compartiendo con mis pupilos. Sin darme cuenta llegamos al corral y pensé bueno ya no hay vuelta atrás así que a correr y enseguida empezó la cuenta regresiva: 5,4,3,2,1.

Simplemente trato de correr lo mejor que puedo para mis Carreras de Tri. Vi a varias de las chicas que corren bien y, sin ganar, siempre están adelante en este tipo de carreras y distancias. Salí con una de ellas y pensé que era una buena rueda pero al K3 me sentí fuerte, apreté y ya no la escuche más. De ahí en adelante mi mayor rival eran mis piernas que querían bajar el ritmo y mi cabeza peleando por mantenerlo.

Acá debo ser sincera y como dijo mi entrenador el plan de carrera era simplemente correr lo más rápido posible. No había plan B, simplemente mantener el ritmo de 4 minutos por km, tomarme el gel en el K5 y no bajar el paso así mis piernas me lo pidieran. 

Quería ver q pasaba con mi cuerpo y mi cabeza al pasar del  K10. Sentía q esos últimos 5K eran los q realmente importaban y me iban a hacer más fuerte. Y bueno al llevar tanto tiempo por fuera de las carreras de calle quería ver qué tanto había mejorado o no en estas pruebas.
Me llamó la atención el nivel de la organización, el de los ganadores y la masiva participación para una carrera de tantos kilómetros. Me pareció una carrera hermosa, con un recorrido muy lindo por las calles de mi Bogotá. ¿Qué más puedo pedir?

Los metros finales fueron durísimos. No daba más, no tenía ni para el remate, la respiración la llevaba a mil y el dolor de piernas era terrible pero siempre llevo en mi cabeza a mi entrenador, mi mamá que me acompaña desde el cielo y a mi abuela que se queda en casa rezando por mí. Son ellos los que me dan fuerza en el alma para terminar lo más fuerte posible. Finalmente crucé la meta en 1:01:50. Pasé los primeros 5k en 20 min los 10k en 41 y los últimos 5k en 19. Feliz para ser la primera vez en esta distancia.

sandra gatoMe encantan las carreras de calle. Es muy emocionante compartir y competir con tantas personas. Obviamente sigo con mi objetivo y disciplina principal que es el Triathlon, pero creo q este tipo de carreras me ayudan a mejorar mi nivel para los últimos 5k o 10k de mis carreras que finalmente es en donde se gana o pierde un Triathlon y es en donde se busca ser más fuerte para poder definir carreras, así q seguro volveré a las carreras de calle.

 

 

No puedo relajarme porque en un mes compito en Ecuador, una Copa Panamericana, para luego continuar con algunas validas de la Copa Colombia, otras fechas de Copas Panamericanas en Suramérica. En septiembre será mi objetivo principal de este año, que es la Copa Mundo de Salinas, para terminar el año con un nuevo reto y una nueva distancia el 70.3 de Cartagena con los GoodWill Runners, siendo parte del equipo Gatorade”.

 

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