Crónicas

ULTRA Crónica: Ximena Corrales en los 56K de 2 Oceans

¿42195 metros te parecen suficiente? Ximena Corrales Acevedo luego de tres maratones tuvo la chance de debutar en ULTRA y no la desaprovechó. Viajó a Sudáfrica, a correr Two Oceans, la exigente prueba de 56 km que une los océanos Atlántico e Indico y que se realiza desde 1970, reuniendo a deportistas de todas partes del mundo.

 

“Cuando te apasiona correr, siempre te estás preguntando justo cuando terminas tu última carrera,  cuál será la siguiente, qué hay nuevo para hacer, y hasta que no te respondes no quedas tranquilo y ya cuando decides tu siguiente meta, comienzas a planear, a entrenar, a responder preguntas de cómo mejorar tus tiempos, cómo no cometer errores anteriores.

 

image5Así nace correr mi primera Ultra Maratón.  Aún lesionada con una fractura por estrés de la tibia, al finalizar con  mi mejor tiempo 4:13 en los 42K de Chicago 2015, llega de manera inusual la invitación de OldMutual a participar en su concurso, donde nos inscribimos más de 1.500 corredores, y solo fuimos seis los que conformamos el Team Colombia 2016.  Aunque tenía la potestad de seleccionar correr 21k, escogí 56 K.  ¿Por qué?  Fue la pregunta que me hacía muchas veces, por qué quería correr 56, si podía hacer 21 y sería más sencillo.

Algo de locura debe haber cuando te enfrentas a un reto como éste, pudiendo hacer algo más alcanzable, algo ya conocido.  A la vez es el motor que te hace levantar diariamente a entrenar, con esa pasión, con esas ganas de lograr algo realmente nuevo.

 

Aunque  Diciembre es  oficialmente el mes que se conforma el Team Colombia, yo arranco un mes después el plan de entrenamiento, antes de eso debo tener múltiples visitas a médicos, exámenes, terapias, ejercicios de fortalecimiento, spinning, horas en elíptica, que eran lo que realmente me permitirían  recuperarme de la fractura de la tibia, oficialmente salgo a correr el 6 de enero, esto ya me daba tan solo 10 semanas para entrenar, un “handicap”  ya iniciando, para entrenar a una maratón como mínimo debes comenzar el plan  18 semanas antes, siguiente pregunta, con 70 días de anticipación podría lograr un buen entrenamiento?

 

image2Diez semanas intensas de entrenamiento, con promedio de 120 km semanales, iniciando el día a las 4:20 am,  dos veces a la semana se corría en la mañana y en la noche, sábados y domingos fondos entre 28 y 35 km, incluyendo múltiples subidas y bajadas, porque CapeTown vislumbraba en el kilómetro 32 y en el 46 dos subidas fuertes, a las que había que enfrentar con un entrenamiento especialmente diseñado para no sucumbir en lo que  puede ser el terror de cualquier corredor, una subida justo cuando ya se acaban las fuerzas.  Si a esto adicionas que lo máximo corrido son 42K, y recuerdas cada llegada a la meta, que no das más, la cabeza te da vueltas de cómo vas a lograr 14 kilómetros más en el punto más álgido del cansancio.

 

Así venían dándose las primeras semanas, con la mayor de las ganas, entusiasmo, finalmente ser seleccionada para representar al país, viajar  por primera vez a Suráfrica, contar con todo el apoyo económico y logístico de OldMutual para ser la estrella, si estrella pues adicionalmente semana a semana eras filmada por cámaras, periodistas, y revelabas tu hazaña para lograr este gran reto, rápidamente eras una figura en las redes sociales, lo que ayudaba aún más a que personas cercanas y no tan cercanas, te hicieran sentir lo especial que eras, te animaran te siguieran, te acompañaran.  Era algo como un sueño hecho realidad.  Jamás bajaba la pasión, jamás me rendía, jamás dejaba de colocar mi entrenamiento como la base para lograrlo.

 

El extremo entrenamiento en tan corto tiempo pasa la factura, la sexta semana comienza con un dolor en los pies, un dolor que fue aumentando, que me llevó a una nueva rutina de médicos, y exámenes, acupuntura, terapias, y a la vez a sentir pánico, miedo, angustia de no lograrlo.  Lo que parecía algo leve se complicaba con el pasar de los días, y no había una solución mágica, había que parar de correr.  Se te abre un mar de incertidumbres, una nostalgia y a la vez una voz interior que debes continuar.  Durante las últimas tres semanas, no corrí, así, no corrí, y tomé la decisión de seguir haciendo fortalecimiento, gimnasio, bicicleta, pero no correr.  El último examen 5 días antes de viajar a CapeTown, el diagnóstico  ya descartó fractura por estrés en los dos pies, sin embargo no había seguridad que pudiera terminar sin que el dolor se intensificara, el dolor se mantenía.  Medicamentos, terapias, hielo, manejo mental, eran mis herramientas con las que enfrentaría la última semana.

 

Finalmente llegó el momento de tomar el avión rumbo a Sudáfrica. La llegada a CapeTown es aún más mágica porque su gente, sus paisajes y el ambiente de carrera te hacen vibrar con mayor intensidad. No hay duda alguna que quiero correr, que quiero lograrlo, con cada día que se acerca la carrera ,estaba más comprometida.

 

image3El viernes antes de la carrera, me quiebro, tuve una migraña de 14 horas, que no me dejaba ni pensar, me sentía muy mal, supongo que era el mismo estrés, por lo que se volvía cíclico pues no hay manera de sentir algo diferente, estás a portas de correr 56K y no sabes si lo vas a lograr.

 

El día del evento inicia a las 4:00 AM. Despierto como nueva, con toda la energía, con toda la pasión con las ganas de correr, y así lo hice.  Me paré frente a la salida, y con mi música, solo lindos recuerdos, y una seguridad en mí que fueron mis motores para salir a correr.  Me gocé cada kilómetro, reiteraba la pasión, conocer el mundo corriendo es una sensación que solo los que lo hemos hecho sabemos lo que es.  Correr al lado de múltiples personas, diferentes edades, nacionalidades, intereses, te hace sentir grande.

 

Decidí partir la carrera en 6 carreras de 10 km, y funcionó; celebré cada llegada a los 10.  Cuando se acercó la montaña, decidí pensar que era subir “Patios”, que lo hice muchas veces en mi entreno, y así lo superé sin desfallecer, la bajada me transporté en los entrenamientos en el “Parque Nacional” y nuevamente funcionó. Sobrellevar los 42.1K me indicaba que acababa de pasar el límite conocido y tanto mi cuerpo como mi mente estaban listos para continuar los 14K faltantes.  La cabeza y el corazón fueron lo que me hicieron llegar, no tuve ningún dolor en los pies, ningún calambre,  no desfallecí ni un minuto, jamás paré, terminé en el tiempo que me había propuesto, menos de 6 horas: 5:59.

 

Que dirá la historia, ¿cuál será la siguiente página que escribirá en este andar?.  Una pregunta con la que me acuesto, una pregunta con la que me levanto. Aún no logro responderme cuál es mi siguiente reto, pero de seguro ya vendrá y podré comenzar de nuevo”.

 

¿Querés correr una Ultra Maratón? Cuéntanos cuál es tu carrera soñada.

MARICRUZ DEL POZO EN EL MARATÓN DE LONDRES 2016

La fondista Maricruz Del Pozo compartió durante meses los entrenamientos con los bostonianos pero su meta era seis días después en el Maratón de Londres.

La runner que aspira a completar el Major Series, el año que viene en Tokyo, se lució en las calles británicas logrando su mejor marca histórica en 42K.

 

A continuación su crónica:

 

mari lon“Por primera vez en los más de veinte años que llevo corriendo mis hijos me acompañaron a un maratón internacional. Siempre que estuve sola pensaba en ellos con nostalgia, deseando tenerlos junto en esos momentos.

Son las 3 AM en Inglaterra del domingo 24 de abril de 2016, aparentemente estoy dormida pero sé que no lo estoy, me imagino corriendo por las calles de Londres. No puedo pensar más en lo mismo, me levanto y ya son las 4:55am, veo mis mensajes todos llenos de buenos deseos, mi familia desde México, mis amigos desde Colombia, Panamá, Dinamarca, en fin gente linda que me desea lo mejor para lo que viene.

El día anterior Salva y nuestros hijos, me ayudaron a distraerme, a darme ánimos y a vivir intensamente el momento presente. Nos despedimos nos abrazamos y nos deseamos el mayor de los éxitos ya que lo que iba a suceder sería el fruto de un trabajo en equipo.

Como parte de un ritual, dejé todo listo la noche anterior, con todo lo que necesito. Me alisto, hago un chequeo final para no olvidar nada, salgo de la habitación me encuentro en el elevador lleno de corredores en plan maratón. Nos seguimos todos al comedor, apresurados comiendo muchos carbohidratos, como podemos comemos. Salimos todos en tropel a los buses a seguir la plática que iniciamos momentos antes.

Llegué a Blackheat, y delante al parque de Greenwech -ambas áreas albergaban la villa de los atletas y los corrales de salida-. Entré al área designada para los corredores, ahí todo es muy ordenado, limpio y organizado. Mientras platicaba con unas corredoras mexicanas muy simpáticas, nos preparábamos ya para dejar nuestras cosas en el guardarropa y ahí si sentí que mi corazón se quería salir de emociones encontradas. Cerré los ojos y recordé los entrenos especialmente hechos para esta maratón diseñados por Will Vargas mi coach y amigo, los kilómetros compartidos con los compañeros de equipo, a mis hijos con sus manitas alrededor de mi, a mi esposo con su apoyo incondicional, a mi madre y mis hermanas con sus oraciones y desde luego mi papá que desde el cielo diciendo ‘ánimo mi sandalia veloz’.

Ya en el corral rojo, aún vacío, me ubico hasta adelante; estiro, saludo a los pocos que andan por ahí con gesto amistoso. De pronto apareció mi amigo Santi y me alegro de encontrar caras conocidas. Platicamos de las sensaciones, coincidimos en el tiempo que tenemos planeado hacer y proponemos ir juntos hasta que podamos.

mari lon 2En las pantallas gigantes se ven las tribunas repletas de público. Se hace la presentación de los hombres élite, los de otro planeta. Nos conectamos con Tim Peake, astronauta inglés que correrá al tiempo en banda el maratón en la Estación Espacial Internacional. Él nos desea suerte a las pocas menos de 38 mil almas que estamos por comenzar.

Llega la cuenta regresiva y por fin el cañonazo de salida. Nos empezamos a mover rápido pero aún no estamos a nuestro ritmo, hay mucha gente, el área es estrecha para el tumulto de gente. Intento ir junto a Santi pero la gente me lleva al punto de perderlo de vista. Lo busco y no lo veo, casi me caigo, así que pienso que seguro lo encontraré en el camino. Llevaba en mi muñeca derecha una tira que marcaba el tiempo por milla, y al verla me di cuenta que estaba corriendo más rápido que lo que había planeado, literalmente seguí mis corazonadas, sentía que podía sostener ese paso.

Ya en el kilómetro 3 pude sentirme en mi paso. Sentía como si estuviera en una corriente marina, siguiendo la línea azul en el piso. La gente iba haciendo una serpentina que jalaba con la inercia, fue una sensación muy especial. De pronto me pongo a saludar a los niñitos que estiran sus manitas. Recibir ese choque de manos como un premio, me hacen pensar en mis niños, así que se las choco y me voy llena de energía.

Cuando me doy cuenta la línea azul está del otro lado del camino, así que me digo : ‘Mari, concéntrate!!’. Quería ver todo y no perder detalle; era impresionante la cantidad de espectadores. Un corredor se me acerca y me pregunta cómo me siento, le respondo que bien, él me señala sus pies y cuando veo estaba corriendo en chanclas!! Me rio y le deseo suerte en su aventura.  Llegando al kilometro 20 me encuentro cruzando el “Tower Bridge”. Un poco antes de medio maratón, al otro lado del camino no había nadie y me preguntaba dónde estaban los demás cuando de repente aparecieron dos hombres como si no tocaran el piso, con un andar cadencioso, rítmico. Ahí estaban los dos primeros hombres de todo el maratón -Kipchoge y Biwott-, corriendo hombro con hombro como si hubieran empezado  hace cinco minutos, pero ya van en el kilómetro 35 están muy cerca de acabar. Detrás de ellos, a una distancia considerable, los demás élites. Les grito por su nombre y los aliento a seguir. Me grabo la imagen en mi mente y pienso en lo perfecto de su técnica, que me sirve para inspirarme y seguir adelante con más fuerza.  Luego me encuentro con el mismísimo Elvis Presley, luego un astronauta, a Robin sin Batman. Es muy simpático ver tantos disfraces que hace más heróica la travesía.

mari lon 1Todo iba bien pero los geles que llevo en un cinturón se acabaron antes de lo planeado. Me faltan poco más de 10km pero si aspiro a llegar bien tenía que hacerme de dos geles más. La próxima estación de geles estaba a 4km, mantuve la calma y como mandado del cielo había un espectador ofreciendo geles. Le hice una seña y me lo dio feliz. Fue  el gel más rico de todos!

Ahora el objetivo era el último gel que lo alcancé a tomar en la última estación que la organización ofrece en la milla 21. Todo se resolvió muy bien, sin más problemas.

Entrando al kilómetro 37 pienso que las piernas están sintiendo el trabajo pero no se quejan, siguen aguantando lo que mi mente les pide. Voy checando y me siento bien así que sigo con mi paso y no hago caso a lo que pudo haber sido el inicio del muro -que nunca llegó-. Al contemplar el majestuoso Big Ben, estaba dándome la indicación que ya se aproximaba el tiempo de llegar. Veo mi reloj y sé que voy por mi mejor marca, aun no se por cuanto pero me siento eufórica y levanto los brazos y grito. Busco entre la gente a los míos y aunque no los veo siento su presencia que me acaricia la cara. Me encuentro con la Casa del Parlamento en Westminster por el kilometro 40 y veo que se aproxima la señal definitiva, el Buckingham Place. Corrí como si nunca antes, como si la carrera empezara ahí, tan rápido como pude hasta la meta. Sabía que había logrado mi objetivo, había disfrutado al máximo como se predijo. Paré el reloj y me di cuenta de lo que había hecho, para mí lo inimaginable. ¿Cómo una persona como yo, a mi edad había mejorado por 10 minutos su tiempo? Agradecí a Dios, a Will Vargas y a mi familia por tal proeza ya que sola hubiera sido imposible… Al terminar encontré a mi familia en el punto de reunión y nos abrazamos, reímos. Con todas las emociones a flor de piel, les agradecí su apoyo, amor y presencia, lo que me hizo sin duda correr mi mejor maratón.

 

¿Te gustó su historia? ¿Sueñas con un maratón? Comparte tu opinión con nosotros.

 

 

 

LA PRINCESA AZTECA DEL BOSTON 8

Parece mentira que no hace mucho tiempo se decía que las mujeres eran el sexo débil. Para los machistas prehistóricos que aun defienden esa teoría, Mónica Gómez es la prueba irrefutable que esa teoría es falsa. Su destacada participación en el Maratón de Boston el pasado lunes 18 de abril, como parte del Boston 8, sirve de ejemplo y motivación para muchas princesas que se suman al running.

 

IMG-20160502-WA0048“La preparación para esta carrera fue intensa y muy demandante. Requirió mucho esfuerzo físico y mental al tener que luchar contra el cansancio, los días de dolor y las mañanas en las que hubiera preferido dormir un poco más. A diferencia del entrenamiento que hice para mi otro maratón puedo destacar que este requirió de mucho más tiempo y fue mucho más exigente en cuanto a distancias y velocidad”, comenta la runner de 25 años.

“Al ser una pupila a distancia no pude compartir las sesiones de carrera y fortalecimiento -como lo hacía la mayoría de los #Boston8-, por lo que el proceso fue algo que tuve que reservarme para mí misma. Lo ventajoso fue que pude controlar al 100% mis tiempos entre trabajo, vida social y entrenamiento”, confiesa Moni, que lleva un año como GWR.

La previa al evento fue una mezcla de emociones, sentía nervios, emoción, dolor y agobio para la Boost Girl de adidas México en 2015. “La noche previa dormí fatal, me desperté sudando a media noche, quizá por los nervios, quizá por la emoción. Esa mañana camine tranquilamente observando a todos aquellos que nos disponíamos a recorrer los 42K que, preparados o no, son siempre un gran esfuerzo físico y mental. Al llegar a los buses en Boston Common, me topé con algunos mexicanos que había conocido en el vuelo hacia la ciudad días antes, así que tuve una gran compañía desde este momento y hasta minutos antes de partir”, relata. “Pensar que algo malo podía ocurrir con mi cuerpo me estresaba; tanto esfuerzo y dedicación no servirían para nada por algo que estaba completamente fuera de mi control”, agrega la fondista que comenzó a correr a los 17 años, luego de varios años en el triatlón y una infancia como nadadora.

IMG-20160502-WA0050Ya en el poblado de Hopkington  disfrutó mucho las carpas y el tiempo antes de la salida. “Traté de concentrarme en mi estrategia y como combatiría esos momentos en los que te cuestionas ‘¿Porque estoy haciendo esto?’. Al ser mi segundo maratón me sentía un poco novata, no recordaba mucho la sensaciones ni aquello que pasaba por mi cabeza durante mi debut en Montreal. Sin embargo, iba el doble de preparada que en el pasado y eso ayudó a mi confianza y a que al momento de la partida no pensara en otra cosa más que en llegar a la meta habiendo disfrutado mi recorrido y con el único objetivo de lograr un nuevo PR”, rememora la fondista que posee un record de 1:27:11 en 21K realizados en Toronto.

“El recorrido fue increíble! Mi plan de carrera era, como el de muchos, no dejarme ir en la primera mitad para poder soportar las subidas que decían “terminaban con cualquiera”. Lo respeté, pero con todo y eso mi paso de 4:20 de los primeros 27K fue difícil de mantener en la parte final. La organización me pareció excepcional. Había orden, respeto, coordinación y desde mi punto de vista, nunca hizo falta nada para que los corredores nos sintiéramos tranquilos incluso con semejante cantidad de gente. Disfrute los gritos y el apoyo de la gente durante toda la carrera como nunca antes lo había hecho. Si, hacía un calor infernal pero los constantes abastecimientos de agua hicieron de esto un contratiempo más pequeño”, explica Gómez.

 

“El muro de la Loma Rompecorazones no fue el que más me hirió y creo que deberían cambiarle el nombre a la subida que está entre los kilómetros 25 y 26. Esa sí que es larga, pesada e hiriente. ¿Porqué nadie te previene de esa?”, reflexiona sobre las cuestas que acumula el circuito. “Los metros finales fueron muy duros. Debo decir que toda la carrera estuve al límite de sufrir un cólico, que a lo mejor  me hubiera dejado fuera de la carrera o hubiera añadido unos 10 minutos más a mi tiempo final. El dolor se sentía, los cuádriceps estaban muy lastimados y mis pantorrillas me decían a gritos que estaban a punto de acalambrarse. Me hubiera encantado poder cerrar como una campeona pero creo que ese esfuerzo extra hubiera sido más malo que bueno”, confiesa Moni que alcanzó la meta en  3:16:19, apenas 30 segundo menos que en su primera maratón.

IMG-20160502-WA0047Reconozco que “Esta ruta es mucho más complicada que la que la que se presenta en Montreal y, comparado con los resultado de las mujeres a nivel general, creo que fue un muy buen tiempo aunque como todos, me hubiera gustado bajarlo aún más”, reconoce la atleta que aspira a participar en el Maratón de Berlín el próximo mes de septiembre.

“Creo que con el simple hecho de estar diciendo esto dos semanas después de terminar un ciclo tan demandante esto significa que si, disfrute mucho de toda la experiencia y que sí, soy adicta a todos esas emociones y sentimientos que correr y competir traen consigo. ¿Por qué? los retos y las metas son lo que le dan sentido a mi vida”, remata la princesa azteca.

BOSTON 8: Juan Pablo Calviño en el Maratón de Boston 2016

El argentino Juan Pablo Calviño, como parte del #BOSTON8, el lunes 18 de abril se colgó su primera medalla de un Major Marathon al completar los 42195 metros más legendarios del mundo.

 

A continuación su crónica de la 120º edición del Maratón de Boston:

 

“Cuando comencé a correr en 2004 me entusiasmaban todas las distancias y disciplinas. Con el que fue mi primer entrenador tenía conversaciones sobre ese tema y más de una vez, al decirle que quería correr triatlón, carreras de aventura, en la pista y la calle, me proponía optar por un coach que pudiera darme todo eso. Con él tuve la chanche de aprender de atletismo puro y desempeñarme en la pista, el cross-country y la calle. En aquel tiempo veía el maratón como algo aspirasional, pero muy lejano. Una cosa es correrlo y otra muy distinta volverse fanático de la distancia.
IMG_20160418_151325402En tiempos de internet, pero sin todas las posibilidades de acceso a las redes sociaes y el streaming, era todo un hallazgo conseguir transmisiones en vivo o diferido de los 42K en el mundo. Las noticias no volaban como ahora, pero me encargaba de conseguir todo. El maratón de Boston siempre llamó mi atención. Su tradición, su mística, la necesidad de clasificar con un tiempo lo llenaban de un halo de grandeza por sobre los otros majors que se imponen a fuerza de presupuesto y publicidad. Durante años, el tercer lunes de abril para mi, y un grupo de amigos, era “asueto” obligatorio porque nos ocupábamos, sea como sea, de ver Boston y comentar lo sucedido.

Cuando en 2010 me recibí de maratonista, comencé a soñar con algún día correr la distancia en todas partes del mundo. Boston, por supuesto, formaba parte de la lista, pero ni se me cruzaba en los planes. En todas estas temporadas logré el tiempo clasificatorio, pero el foco estaba puesto en otros asuntos, por lo que ni me ocupaba de averiguar sobre el tema. En más de una conversación con los chicos del grupo los escuchaba hablar con desesperación de Boston y los tiempos para entrar y no podían creer que en seis años nunca haya optado por entrar al evento.

Finalmente, como quien no quiere la cosa, Will Vargas me dio la noticia que en 2016 iba a formar parte del equipo GWR que viajaría a Boston a por los 42K. La noticia me emocionó hasta las lágrimas. Siempre digo que hay que tener cuidado con lo que uno desea, porque un día se cumple y llega el turno de hacerse cargo. Luego de la pretemporada, enero y febrero en Buenos Aires suele ser un horno con humedad. Hace tiempo había decidido no preparar más maratones en abril para evitar el calor, pero Boston era la excusa máxima para romper la promesa.

Hace dos años que entreno a distancia con GoodWill Runners. Soy un poco solitario en los entrenamientos y con uno o dos amigos que me acompañen en algunos kilómetros, ya tengo suficiente compañía; no necesito más. Los días que cuesta encontrar el horario, formar parte de Boston 8 fue la motivación extra para hacer lo posible para salir y no dejar una X en el plan. Los monstruos en Bogotá y la princesa en México, todos los días, me maravillaban con sus entrenamientos matutinos y eran el combustible para que yo pueda salir a última hora de la tarde o directamente de noche para evitar la ola de calor.

Con algunas molestias físicas y varios contratiempos, pasaron las semanas, y llegó el día de viajar. Pisar Boston el jueves previo a la carrera fue una victoria en sí misma. Las calles llenas de runners, los locales con carteles de aliento, la gente de la ciudad pendiente del maratón.

campeonesAcreditado como prensa, tuve la fortuna de ver la cocina del evento, todos los detalles que a los corredores le pasan por encima. Charlar con los organizadores, entrevistar a los atletas, visitar los lugares a los que poca gente tiene acceso fue como estar en Disney para un apasionado como yo.

El domingo previo al maratón finalmente estuvimos todos juntos. Fue un placer compartir esas horas con el grupo, comer, pasear por la expo y pasar las horas a la espera del disparo. El Coach nos pasó el plan de carrera y luego respondió las dudas de cada uno. Recién a la noche, cuando llegué a mi habitación, abrí mi bolsa y tuve el kit oficial que adidas Colombia nos tenía preparado. Contar con la indumentaria, igual a la de los elite, estampada con el logo de Boston 8, hizo que me termine de conectar con lo que estaba por suceder un par de horas más tarde.

Sin duda, mis compañeros se encargarán de describir la previa a la largada en detalle. Por mi parte comentaré que la logística y seguridad por parte de la B.A.A. va más allá de lo que uno pueda imaginarse si solo ha competido en eventos sudamericanos. Igual, dicho por veteranos con más de cincuenta maratones a lo ancho de todo el planeta, lo de Boston en descomunal y nada lo supera.

A las 10 AM el corral cinco de la primera ola, en el que me encontraba, comenzó a moverse tímidamente. Al minuto ya estaba trotando y 60 segundos más tarde pasaba por la alfombra y comenzaba a recorrer mi primer Major.  Es desopilante correr a 4:12 y que malones de gente te pase como si estuvieras parado. El entusiasmo y la bajada hace que todos salgan a full y es el momento en el que toca controlarse para no gastar de más. Pensaba correr con un tshirt debajo del singlet, pero decidí descartarlo debido al tímido calor que se comenzaba a sentir. En la milla ya me estaba arrojando agua en la cabeza y así fue hasta pasados los 30K.

Sin tanto mirar el reloj, enfocado en las sensaciones y el esfuerzo, fui superando alfombra tras alfombra cada 5K, a sabiendas que mis seres queridos estarían pendiente de mi paso. El aliento del público es un arma de doble filo; te brinda ese punch extra en los momentos difíciles pero logra desconcentrarte de a ratos. Es imposible no emocionarse al ver, pueblo tras pueblo, a miles de personas alentando a cada uno de los maratonistas como si fueran de su familia.

Los 30 mil corredores, cada uno con su estrategia, al llegar a la Loma Rompecorazones, sienten algo distinto al resto de los puntos clave del circuito. Algunos ya llegaban tocados y la caminaban, otros agachaban la cabeza y bracean. En cada uno de los repechos no terminas de saber si alcanzaste a superarla. Ya por el K33, arriba de la colina, toca la parte “fácil”. Correr 9K hacia abajo con los que queda en las piernas. En ese punto evalué mi estado de forma y los cuádriceps acusaban recibo del desgaste previo. Mantuve el ritmo y unos cuantos metros más adelante tocó tomar la decisión de intentar mantener.

congratsLos últimos kilómetros, agitados por el viento dentro de la ciudad de Boston, fueron los más difíciles para mí. Necesitaba concentrarme, un poco de silencio, y la hinchada no paraba de gritar y alentar a todos. A pesar de haber superado el muro y no tener calambres ni molestias fuertes, el ritmo comenzó a mermar. Quedaba poco, pensaba en el sueño que estaba cumpliendo, en los amigos, la familia y especialmente en mi madre que ese día cumplía años y no podía estar con ella, pero tenía una meta por delante y una medalla para regalarle.

A pesar de ir más lento, cada vez pasaba más corredores. Como no podía ser de otra manera, el último kilómetro te regala la última subida, un par de curvas y una avenida repleta de gente y banderas de todo el mundo con un arco pequeñito a la distancia que zancada tras zancada se vuelve más grande. Avanzar por la línea azul es un momento que no quieres que se acabe más, hasta que finalmente atravesé el famoso arco en Boylston Street.

La emoción me invadió, un grito de furia salió desde dentro de mis entrañas. Las lágrimas caían al mismo tiempo que una voluntaria me colgaba la medalla. Un sueño cumplido en 3:22:53”.

 

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London Marathon 2016: Mari del Pozo irá por su quinto Major

El próximo domingo -24 de abril- se corre el Maratón de Londres y, como no podía ser de otra manera, GOODWILL RUNNERS estará representado por Mari Del Pozo.

IMG_2351“A pocos días de la carrera las sensaciones son muy buenas. Espero hacer un tiempo por debajo de 3:30. Me preparé arduamente, bajo las órdenes del coach Will Vargas, con trabajos de fuerza, distancia, e intensidades, complementado con gimnasio”, comenta la runner que irá por su décimo 42K y reconoce que todo esto no sería posible sin la compañía de los GWR.
“Tengo muchos años entrenando pero cada vez que tengo una carrera a la vista, pareciera que es la primera vez porque corro con el estómago lleno de mariposas.
Este será el quinto de los seis “Majors”, lo cual me llevaría a cumplir una de mis metas deportivas mas anhelada”, agrega Mari, que aspira a completar el circuito propuesto por Abott el próximo año.

Acompaña a nuestra princesa durante los 42195 metros de la capital inglesa con tu mensaje de aliento.