El venezolano Georgen León se sumó a GoodWill Runners tras una charla con Will Vargas, y comenzó con los entrenamientos para disfrutar de rodar acompañado y hacer más llevadera su transición de país.

georgen 1Su preparación para el IM 70.3 de Buenos Aires del 6 de marzo comenzó en el instante en que se inscribió. “Tomé metas a corto plazo. Los entrenamientos los acomodaba a mis horas libres laborales. Dado que tengo tres trabajos, muchas veces se me hacía difícil hacer parte con el equipo, pero siempre buscaba la manera de encontrar un hueco de tiempo en ellos. En ocasionessalía de trabajar y me iba corriendo a casa para cumplir con el trabajo del día. En otros momentosme colaba con mis muchachos del adidas Energy Team y muchas en ocasiones tocaba a la hora de almuerzo. El plan fue de muchos kilómetros como base, trabajos de fuerza bastante duros, pero con la suerte que pudimos compartirlos con la grupeta que iba a Panamá 70.3”, comenta el triatleta que lo que más sufrió fue la parte de fondo y fuerza del atletismo.

En su condición de hipoglucémico, Georgen trabajó de la mano de su nutricionista para lograr llegar a la meta sin más complicaciones físicas que las inherentes a la carrera.”Ese tema me tenía demasiado limitado físicamente, sobretodo en estas pruebas de largo aliento en las que después de un par de horas de esfuerzo físico, sin el menor de los avisos, quedaba literalmente inservible.Inclusive lo viví anteriormente: forzado a retirarme en el anterior 70.3 del que hice partida”, comenta el coach asistente en adidas Energy Team.

León llegó a Argentina, junto a su pareja, y desde la previa se encontró con una de las mejores carreras en la que ha estado. “Todo empezó de manera muy sencilla, una organización impecable, horarios cumplidos al 100% y mucha ansiedad por empezar”, relata el venezolano.

georgen bikeEl domingo de la carrera, en el barrio de Nordelta, en la localidad bonaerense de Tigre, se dispuso esperar su tanda de salida y enfrentar un nuevo Half Ironman. “La natación se dio en un circuito excelente, con aguas tranquilas, marcada con boya cada 100 metros. La visibilidad del día era increíble, no hubo golpes ni contratiempos. La llevé con mucha calma dado que no soy para nada nadador”, comenta. Cuando llegó el turno del ciclismo, su disciplina más fuerte, no pudo rendir como esperaba. “La ruta era totalmente plana, bastante técnica, pero se podía rodar a gran velocidad según lo que había sentido el día anterior. Esa mañana todo fue distinto, salí casi a las 9 AM y sentí el viento tirando de todos lados. Aunque pude tener una primera vuelta bastante rápida, a pesar de que había embudos que nos hacían reducir la velocidad. La segunda fue un huracán en nuestra contra básicamente, puesto había trayectos donde era muy difícil pasar de los 25km/h”, relata Georgen que pudo reponerse en la parte final a pie. “Estos 21K han sido los mejores que he hecho en un triatlón en mi vida. Desde las primeras zancadas sentí que iba bien, al principio tuve un poco de miedo porque siempre me suele pasar que salgo bien y de repente me baja el azúcar y quedo tirado en el medio de la carrera sufriendo para dar un paso. Esta vez, más consciente de mi condición, bajé un poco el ritmo pensando que me quedaban por lo menos 20K. Pero en serio era algo distinto, el cuerpo me decía que podía ir más rápido, no sentía las piernas agotadas, ni acalambradas como suele pasar en estas transiciones. Me había puesto como meta correr los  5K de ida o vuelta, pasando mucha gente y disfrutando cada paso como nunca lo había hecho. En el retorno final se me pegó a rueda un brasilero que me dijo que se iba conmigo que iba a buen paso. Faltando unos 3 kilómetros la adrenalina se apoderó de mi cuerpo, no podía creer que iba a terminar una carrera de larga distancia sin complicaciones, corrí como si se tratara de un cinco mil! Una felicidad muy grande al pisar esa alfombra y escuchar mi nombre en los parlantes, lo logré por fin”, asevera Georgen que finalizó feliz el 70.3 en 5:13.