Parece mentira que no hace mucho tiempo se decía que las mujeres eran el sexo débil. Para los machistas prehistóricos que aun defienden esa teoría, Mónica Gómez es la prueba irrefutable que esa teoría es falsa. Su destacada participación en el Maratón de Boston el pasado lunes 18 de abril, como parte del Boston 8, sirve de ejemplo y motivación para muchas princesas que se suman al running.

 

IMG-20160502-WA0048“La preparación para esta carrera fue intensa y muy demandante. Requirió mucho esfuerzo físico y mental al tener que luchar contra el cansancio, los días de dolor y las mañanas en las que hubiera preferido dormir un poco más. A diferencia del entrenamiento que hice para mi otro maratón puedo destacar que este requirió de mucho más tiempo y fue mucho más exigente en cuanto a distancias y velocidad”, comenta la runner de 25 años.

“Al ser una pupila a distancia no pude compartir las sesiones de carrera y fortalecimiento -como lo hacía la mayoría de los #Boston8-, por lo que el proceso fue algo que tuve que reservarme para mí misma. Lo ventajoso fue que pude controlar al 100% mis tiempos entre trabajo, vida social y entrenamiento”, confiesa Moni, que lleva un año como GWR.

La previa al evento fue una mezcla de emociones, sentía nervios, emoción, dolor y agobio para la Boost Girl de adidas México en 2015. “La noche previa dormí fatal, me desperté sudando a media noche, quizá por los nervios, quizá por la emoción. Esa mañana camine tranquilamente observando a todos aquellos que nos disponíamos a recorrer los 42K que, preparados o no, son siempre un gran esfuerzo físico y mental. Al llegar a los buses en Boston Common, me topé con algunos mexicanos que había conocido en el vuelo hacia la ciudad días antes, así que tuve una gran compañía desde este momento y hasta minutos antes de partir”, relata. “Pensar que algo malo podía ocurrir con mi cuerpo me estresaba; tanto esfuerzo y dedicación no servirían para nada por algo que estaba completamente fuera de mi control”, agrega la fondista que comenzó a correr a los 17 años, luego de varios años en el triatlón y una infancia como nadadora.

IMG-20160502-WA0050Ya en el poblado de Hopkington  disfrutó mucho las carpas y el tiempo antes de la salida. “Traté de concentrarme en mi estrategia y como combatiría esos momentos en los que te cuestionas ‘¿Porque estoy haciendo esto?’. Al ser mi segundo maratón me sentía un poco novata, no recordaba mucho la sensaciones ni aquello que pasaba por mi cabeza durante mi debut en Montreal. Sin embargo, iba el doble de preparada que en el pasado y eso ayudó a mi confianza y a que al momento de la partida no pensara en otra cosa más que en llegar a la meta habiendo disfrutado mi recorrido y con el único objetivo de lograr un nuevo PR”, rememora la fondista que posee un record de 1:27:11 en 21K realizados en Toronto.

“El recorrido fue increíble! Mi plan de carrera era, como el de muchos, no dejarme ir en la primera mitad para poder soportar las subidas que decían “terminaban con cualquiera”. Lo respeté, pero con todo y eso mi paso de 4:20 de los primeros 27K fue difícil de mantener en la parte final. La organización me pareció excepcional. Había orden, respeto, coordinación y desde mi punto de vista, nunca hizo falta nada para que los corredores nos sintiéramos tranquilos incluso con semejante cantidad de gente. Disfrute los gritos y el apoyo de la gente durante toda la carrera como nunca antes lo había hecho. Si, hacía un calor infernal pero los constantes abastecimientos de agua hicieron de esto un contratiempo más pequeño”, explica Gómez.

 

“El muro de la Loma Rompecorazones no fue el que más me hirió y creo que deberían cambiarle el nombre a la subida que está entre los kilómetros 25 y 26. Esa sí que es larga, pesada e hiriente. ¿Porqué nadie te previene de esa?”, reflexiona sobre las cuestas que acumula el circuito. “Los metros finales fueron muy duros. Debo decir que toda la carrera estuve al límite de sufrir un cólico, que a lo mejor  me hubiera dejado fuera de la carrera o hubiera añadido unos 10 minutos más a mi tiempo final. El dolor se sentía, los cuádriceps estaban muy lastimados y mis pantorrillas me decían a gritos que estaban a punto de acalambrarse. Me hubiera encantado poder cerrar como una campeona pero creo que ese esfuerzo extra hubiera sido más malo que bueno”, confiesa Moni que alcanzó la meta en  3:16:19, apenas 30 segundo menos que en su primera maratón.

IMG-20160502-WA0047Reconozco que “Esta ruta es mucho más complicada que la que la que se presenta en Montreal y, comparado con los resultado de las mujeres a nivel general, creo que fue un muy buen tiempo aunque como todos, me hubiera gustado bajarlo aún más”, reconoce la atleta que aspira a participar en el Maratón de Berlín el próximo mes de septiembre.

“Creo que con el simple hecho de estar diciendo esto dos semanas después de terminar un ciclo tan demandante esto significa que si, disfrute mucho de toda la experiencia y que sí, soy adicta a todos esas emociones y sentimientos que correr y competir traen consigo. ¿Por qué? los retos y las metas son lo que le dan sentido a mi vida”, remata la princesa azteca.