Otro de nuestros pupilos “La Máquina” Carvajal como le decimos de cariño por sus excelentes habilidades también se gradúo con honores de maratonista hace unos días en la maratón de Lima 2015, esta es su historia.

Es difícil recordar con detalles todo lo que pasó ese día pero esto es más o menos lo que viví ese 17 de mayo en la Maratón de Lima 2015, les comparto mi experiencia:

image7Domingo 4:00 am me despierto en el hotel en el que me estaba quedando con Santiago, mi vecino y amigo con el que corro hace mas de 2 años y que me acompañó en todo el viaje a Perú, preparamos la pasta para el desayuno, me tomo un gatorade siguiendo la instrucción del Coach, me baño y me pongo mi outfit de GoodwillRunner que era  completamente Adidas, a las 5:30 am estamos cogiendo el taxi para el hotel Atton al cual llegamos tarde porque las calles en el camino ya estaban cerradas; Will me ve y me regaña por llegar 10 minutos tarde, me excuso con él por la tardanza, apenas tengo tiempo de saludar a Carlos, Daniel, Yeyé y a “Caballo Blanco” que nos estaban esperando, nos subimos a la van de Adidas con las “Boost Girls” y yo voy absolutamente nervioso tratando de concentrarme en todos los consejos que me dieron y en la estrategia de carrera diseñada. Tan pronto llegamos Will nos da los pases para entrar al VIP y allí debíamos calentar, pero apenas si hubo tiempo de entrar al baño y acomodarnos en el corral de salida en donde no podía del susto y me repetía mil veces en la cabeza “ entrené lo mejor posible y es hora de ir a disfrutar esto, graduarme de Maratonista, reclamar mi medalla y lograr Boston”. 7 am dan la partida y yo salgo mucho más rápido de lo que dijo el coach, hago el primer kilometro en 3:39 y empiezo a regularme a partir de ahí tratando de buscar el REC establecido por el Coach, entre el kilometro 2 y 3 desde la calle de al lado me gritan Daniel y Will “Vamos image6monstruo“, eso me carga de energía y felicidad, sigo concentrado en mi carrera pasando corredores y gente en las calles, llegando al km 5 empiezo a sentir calor, noté que ese día Lima no estuvo nublado como los 3 días anteriores, este domingo hacía un sol particularmente picante y el cielo estaba completamente despejado, desde ahí empiezo a mentalizarme para que la hidratación no sea problema y trato de convencerme de ello; llegando al primer punto de hidratación en el 6 km es hora de mi segunda gel, recibo un vaso de Gatorade que me tomo a medias y un vaso más de agua para hidratarme mejor.

Sigo corriendo y sin darme cuenta ya voy en el kilometro 10 y yo como si nada, cuando llego al kilometro 20 hay un nuevo punto de hidratación y es hora de correr por el malecón que me había fascinado y por el que disfrute entrenando desde que llegué a Lima, pero ahora con la diferencia que estaba en carrera y empiezo a sentir las curvas, las tomo como me dijo Will: “siempre tratando de ir línea recta”; salimos del malecón y empieza la subida, llego al kilometro 27 y el sol empieza a pasarme factura, siento calor absoluto y sed incontrolable, trato de seguir adelante sin pensar en ello, en el kilometro 30 Julian (mi amigo que también se embarcó en esa locura del maratón de Lima y con el que también corro Trail, viene en sentido contrario desde el km 26) me grita “Andrés hágale va con toda”, y eso me ayuda a olvidarme repentinamente del calor, sigo corriendo y en el km 33 tengo grabado a un argentino que me grita “Dale Flaco que ritmo llevas no pares”.

A partir de ahí aunque me habían animado y tenía la fortaleza mental para seguir, las piernas me empiezan a flaquear, intento ir más rápido y apuro el paso, pero mi garmin no decía eso, por el contrario empezaba a perderme del plan de carrera diseñado, así sigo hasta el kilometro 36 en el que me digo no puedo desconcentrarme más y empiezo a recuperar segundos, corro con todo lo que tengo tratando de aplicar todos los consejos que Will me dio durante el entrenamiento, me acuerdo de la postura de los brazos, de la zancada y la pisada, así me olvidé del calor que me estaba quemando hasta los pies y de la sed que tenía desde hace muchos kilómetros. En el kilometro 37 pasa Javier Perdomo (desconocido en ese momento pero sería él junto a su esposa quienes me ayudarían cuando terminé la maratón) y me grita “vamos Colombia péguese GoodwillRunner” intento seguirle el paso, pero llevava un ritmo que no fui capaz de aguantar, un kilometro más adelante y corriendo en ese entonces junto al club de golf de lima, miraba atrás y no venía ningún runner, adelante iba un corredor de azul que cada vez se alejaba más y de la nada nos ponen adelante al pacer de 3 horas que jamás me pasó pero que sorpresivamente ahora va adelante mío.

Entre el kilometro 39 y 40 un muchacho (ahora estoy seguro que fue un ángel que envió Dios para ayudimage3arme) que se iba a su casa y seguramente había corrido 10 ó 21k porque tenía la camiseta morada de la carrera me grita ánimo, yo lo miro y le digo que voy muerto, es entonces cuando este muchacho no tiene problema en empezar a correr al lado mío y me empieza a animar, me pregunta ¿de qué País soy?

– a lo que le respondo Colombia

– me dice ¿ves el Pacer? tenemos que pasarlo

– a partir de ahí no paró de decirme “más rápido colombiano” y corrió al lado mío aproximadamente un kilometro y medio hasta que empezaron las barandas del último kilometro en donde me gritó “no sueltes y remata por tu mamá”, por lo que me trajo a la mente a todas esas personas que estaban pendientes en Colombia, especialmente a la amiguita (mi mamá, así le digo desde que tengo 7 años) en los últimos 700 metros pasé al pacer y empiezo a mirar al balcón del VIP tratando de encontrar a los del equipo, pero sólo veo rostros tenues y borrosos sin encontrarles, entonces remato con todo lo que me queda y cruzo la meta en 3:03:18 mins.

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Tan pronto estoy al otro lado de los 42.192 metros del maratón de Lima, sólo pude agradecer a Dios por haberme dado la fortaleza para haber terminado, hago fila unos 15 minutos para recibir la medalla, una bebida isotonica, y recibir una camiseta de finisher. tengo las piernas absolutamente destruidas y siento los pies ampollados, voy a un muro pequeño y me siento, pero me descompenso y me siento deshidratado, me recuesto en el pasto, aparecen Javier Perdomo y su esposa que coincidencialmente estaban al lado tomando fotos y me dicen que si estoy bien y les pido algo de tomar, me ofrece agua y le pone una pastilla de sal, me la tomo y me siento mucho mejor, me recupero y voy tras Santiago y Julian que logré ver a lo lejos, pero sólo los alcanzo mucho más adelante y nos felicitamos por haber terminado, entro al VIP y subo al balcón haciendo maromas porque no podía ni caminar, entonces me reciben Yeyé, Daniel, Caballo y el Coach y sólo puedo decir: “Por favor díganme que me alcanza para Boston”, Will me abraza y me dice: “si le alcanza, lo logró, felicitaciones, si esto fuera fácil todos lo harían”.

En ese momento sólo podía estar absolutamente feliz por haber hecho mi primera maratón con un tiempo que me da opción para clasificar a Boston 2016, tener al mejor Coach que no solo te forma como deportista sino como persona, nos tomamos fotos y sentí que más que un equipo éramos una familia.

Ahora estoy seguro que hasta donde el cuerpo aguanta somos personas normales, a partir de ahí somos Runners y que el Andrés que volvió de Perú no es el mismo que se fue de Colombia. A todos los que estuvieron presentes en el ciclo de preparación y ayudaron de una u otra forma, muchísimas gracias; a Dios por darme la fuerza para haber terminado; a Will Vargas por recibirme en Gooimage9dwillRunners, devolverme la confianza para correr después del accidente, implantarme la idea de Boston, hacerla crecer hasta creer era posible, por enseñarme tanto y hacerme mejorar en tan poco tiempo; la amiguita (mi mamá, Daisy Amaya) por creer en mi y apoyarme en esta locura de correr; Paula Cortés (mi novia) por apoyarme en el proceso de recuperación durante y después del accidente y estar ahí cuando la necesité; los entrenadores Sandra Hernandez, Alejandro Chávez y Tatiana Parra que ayudaron en por lo menos uno de los entrenamientos y me enseñaban algo nuevo para mejorar cada vez más; Santiago Bernal y Julian González por esos image1entrenamientos de La Vieja, Patios y la Calera, creer en la locura de Lima cuando les dije en noviembre 2014 del viaje y hacerlo realidad; Javier Perdomo y esposa gracias por ayudarme cuando me vieron mal; David Medina (Dave), Carlos Illera, Carlos Díaz, Andrés Espitia, Isa Estrada, Ana María Ramirez, Gisselle Aparicio, Daniel Cadena, Carlos Saldarriaga cuando me ayudaron, animaron y apoyaron en cada entrenamiento, así como todos los GoodwillRunners que estuvieron pendientes y me ayudaron en los entrenamientos. Infinitas gracias a ustedes y a todas las personas que se me olvidan en el momento pero que aportaron en el proceso, porque sin ustedes no hubiera sido posible hacer mi mejor marca en 5, 10, 21 y 42k de Lima 2015.