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Así fue el debut de Sandra Hernández en los 15K Allianz

 

La triatleta Sandra Catalina Hernández, actual Campeona Nacional en Relevos y X-Terra, en los 15K Allianz debutó en la distancia. A sus 33 años, la entrenadora de GWR se dio el gusto de colarse entre las mejores damas de la competencia que hizo vibrar las calles de Bogotá el domingo 22 de mayo.

 

“Siempre vi que Allianz 15K era una carrera muy organizada y veía q mis pupilos asistían muy animados y como equipo todos se volcaban a participar.  Por eso decidí que era un buen evento para volver a las carreras de calle y compartir con mi equipo.

sandra largadaSiempre me ha gustado entrenar y compartir con mis pupilos y el grupo de GWR ya que no solo son grandes deportistas si no también grandes personas que hacen que los entrenos compartidos sean muy divertidos. Desde hace un mes largo he estado acompañándolos a algunos entrenos, ya no como entrenadora si no como compañera.
En este período del año estamos terminando la preparación general así q llegué sólo con entrenos de fondo y la intensidad de las carreras en las que había competido hasta el momento y le sumé dos de los Splits  que organizó Allianz las semanas previas al evento. Como triatleta, para esta carrera, incorporé la distancia a mis entrenamientos, si lograba correr bien un 15K seguro estaría mejorando los 10K, la distancia en la que compito en mis carreras de Triathlon. 

Venía algo cansada de una valida de la copa Colombia de Triathlon que había corrido ocho días antes y de la que no lograba recuperarme completamente. Estaba nerviosa, dudaba que tan rápido pudiera correr y si podría cumplir el objetivo y estar entre la hora y los 63 minutos  que me había propuesto. Los días de carrera no me entra muy bien la comida así que esas mañanas mi dieta es líquida, que me es más fácil de asimilar. Escogí el outfit adecuado y  los mejores tenis para la ocasión. Esta vez me incliné por los adidas Energy Boost, ya que venía con una fascitis y con estos tenis siento que corro en las nubes.

 

sandra runLa verdad es que el domingo los nervios se me pasaron cuando llegué a la zona de largada y vi tantas caras conocidas, tantas sonrisas y tanto cariño de los GWR (si pudiera llevarme al equipo entero a cada carrera sería muy feliz). En el punto de encuentro todo es muy rápido. Toca cambiarse, posar para la foto y rodearme de la buena energía del equipo. Insisto en esto último porque normalmente viajó a competir sola y los nervios y ansiedad no son fáciles de manejar pero al estar rodeada de mi grupo eso pasa a un segundo plano, se me olvida totalmente y me entretengo compartiendo con mis pupilos. Sin darme cuenta llegamos al corral y pensé bueno ya no hay vuelta atrás así que a correr y enseguida empezó la cuenta regresiva: 5,4,3,2,1.

Simplemente trato de correr lo mejor que puedo para mis Carreras de Tri. Vi a varias de las chicas que corren bien y, sin ganar, siempre están adelante en este tipo de carreras y distancias. Salí con una de ellas y pensé que era una buena rueda pero al K3 me sentí fuerte, apreté y ya no la escuche más. De ahí en adelante mi mayor rival eran mis piernas que querían bajar el ritmo y mi cabeza peleando por mantenerlo.

Acá debo ser sincera y como dijo mi entrenador el plan de carrera era simplemente correr lo más rápido posible. No había plan B, simplemente mantener el ritmo de 4 minutos por km, tomarme el gel en el K5 y no bajar el paso así mis piernas me lo pidieran. 

Quería ver q pasaba con mi cuerpo y mi cabeza al pasar del  K10. Sentía q esos últimos 5K eran los q realmente importaban y me iban a hacer más fuerte. Y bueno al llevar tanto tiempo por fuera de las carreras de calle quería ver qué tanto había mejorado o no en estas pruebas.
Me llamó la atención el nivel de la organización, el de los ganadores y la masiva participación para una carrera de tantos kilómetros. Me pareció una carrera hermosa, con un recorrido muy lindo por las calles de mi Bogotá. ¿Qué más puedo pedir?

Los metros finales fueron durísimos. No daba más, no tenía ni para el remate, la respiración la llevaba a mil y el dolor de piernas era terrible pero siempre llevo en mi cabeza a mi entrenador, mi mamá que me acompaña desde el cielo y a mi abuela que se queda en casa rezando por mí. Son ellos los que me dan fuerza en el alma para terminar lo más fuerte posible. Finalmente crucé la meta en 1:01:50. Pasé los primeros 5k en 20 min los 10k en 41 y los últimos 5k en 19. Feliz para ser la primera vez en esta distancia.

sandra gatoMe encantan las carreras de calle. Es muy emocionante compartir y competir con tantas personas. Obviamente sigo con mi objetivo y disciplina principal que es el Triathlon, pero creo q este tipo de carreras me ayudan a mejorar mi nivel para los últimos 5k o 10k de mis carreras que finalmente es en donde se gana o pierde un Triathlon y es en donde se busca ser más fuerte para poder definir carreras, así q seguro volveré a las carreras de calle.

 

 

No puedo relajarme porque en un mes compito en Ecuador, una Copa Panamericana, para luego continuar con algunas validas de la Copa Colombia, otras fechas de Copas Panamericanas en Suramérica. En septiembre será mi objetivo principal de este año, que es la Copa Mundo de Salinas, para terminar el año con un nuevo reto y una nueva distancia el 70.3 de Cartagena con los GoodWill Runners, siendo parte del equipo Gatorade”.

 

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MARICRUZ DEL POZO EN EL MARATÓN DE LONDRES 2016

La fondista Maricruz Del Pozo compartió durante meses los entrenamientos con los bostonianos pero su meta era seis días después en el Maratón de Londres.

La runner que aspira a completar el Major Series, el año que viene en Tokyo, se lució en las calles británicas logrando su mejor marca histórica en 42K.

 

A continuación su crónica:

 

mari lon“Por primera vez en los más de veinte años que llevo corriendo mis hijos me acompañaron a un maratón internacional. Siempre que estuve sola pensaba en ellos con nostalgia, deseando tenerlos junto en esos momentos.

Son las 3 AM en Inglaterra del domingo 24 de abril de 2016, aparentemente estoy dormida pero sé que no lo estoy, me imagino corriendo por las calles de Londres. No puedo pensar más en lo mismo, me levanto y ya son las 4:55am, veo mis mensajes todos llenos de buenos deseos, mi familia desde México, mis amigos desde Colombia, Panamá, Dinamarca, en fin gente linda que me desea lo mejor para lo que viene.

El día anterior Salva y nuestros hijos, me ayudaron a distraerme, a darme ánimos y a vivir intensamente el momento presente. Nos despedimos nos abrazamos y nos deseamos el mayor de los éxitos ya que lo que iba a suceder sería el fruto de un trabajo en equipo.

Como parte de un ritual, dejé todo listo la noche anterior, con todo lo que necesito. Me alisto, hago un chequeo final para no olvidar nada, salgo de la habitación me encuentro en el elevador lleno de corredores en plan maratón. Nos seguimos todos al comedor, apresurados comiendo muchos carbohidratos, como podemos comemos. Salimos todos en tropel a los buses a seguir la plática que iniciamos momentos antes.

Llegué a Blackheat, y delante al parque de Greenwech -ambas áreas albergaban la villa de los atletas y los corrales de salida-. Entré al área designada para los corredores, ahí todo es muy ordenado, limpio y organizado. Mientras platicaba con unas corredoras mexicanas muy simpáticas, nos preparábamos ya para dejar nuestras cosas en el guardarropa y ahí si sentí que mi corazón se quería salir de emociones encontradas. Cerré los ojos y recordé los entrenos especialmente hechos para esta maratón diseñados por Will Vargas mi coach y amigo, los kilómetros compartidos con los compañeros de equipo, a mis hijos con sus manitas alrededor de mi, a mi esposo con su apoyo incondicional, a mi madre y mis hermanas con sus oraciones y desde luego mi papá que desde el cielo diciendo ‘ánimo mi sandalia veloz’.

Ya en el corral rojo, aún vacío, me ubico hasta adelante; estiro, saludo a los pocos que andan por ahí con gesto amistoso. De pronto apareció mi amigo Santi y me alegro de encontrar caras conocidas. Platicamos de las sensaciones, coincidimos en el tiempo que tenemos planeado hacer y proponemos ir juntos hasta que podamos.

mari lon 2En las pantallas gigantes se ven las tribunas repletas de público. Se hace la presentación de los hombres élite, los de otro planeta. Nos conectamos con Tim Peake, astronauta inglés que correrá al tiempo en banda el maratón en la Estación Espacial Internacional. Él nos desea suerte a las pocas menos de 38 mil almas que estamos por comenzar.

Llega la cuenta regresiva y por fin el cañonazo de salida. Nos empezamos a mover rápido pero aún no estamos a nuestro ritmo, hay mucha gente, el área es estrecha para el tumulto de gente. Intento ir junto a Santi pero la gente me lleva al punto de perderlo de vista. Lo busco y no lo veo, casi me caigo, así que pienso que seguro lo encontraré en el camino. Llevaba en mi muñeca derecha una tira que marcaba el tiempo por milla, y al verla me di cuenta que estaba corriendo más rápido que lo que había planeado, literalmente seguí mis corazonadas, sentía que podía sostener ese paso.

Ya en el kilómetro 3 pude sentirme en mi paso. Sentía como si estuviera en una corriente marina, siguiendo la línea azul en el piso. La gente iba haciendo una serpentina que jalaba con la inercia, fue una sensación muy especial. De pronto me pongo a saludar a los niñitos que estiran sus manitas. Recibir ese choque de manos como un premio, me hacen pensar en mis niños, así que se las choco y me voy llena de energía.

Cuando me doy cuenta la línea azul está del otro lado del camino, así que me digo : ‘Mari, concéntrate!!’. Quería ver todo y no perder detalle; era impresionante la cantidad de espectadores. Un corredor se me acerca y me pregunta cómo me siento, le respondo que bien, él me señala sus pies y cuando veo estaba corriendo en chanclas!! Me rio y le deseo suerte en su aventura.  Llegando al kilometro 20 me encuentro cruzando el “Tower Bridge”. Un poco antes de medio maratón, al otro lado del camino no había nadie y me preguntaba dónde estaban los demás cuando de repente aparecieron dos hombres como si no tocaran el piso, con un andar cadencioso, rítmico. Ahí estaban los dos primeros hombres de todo el maratón -Kipchoge y Biwott-, corriendo hombro con hombro como si hubieran empezado  hace cinco minutos, pero ya van en el kilómetro 35 están muy cerca de acabar. Detrás de ellos, a una distancia considerable, los demás élites. Les grito por su nombre y los aliento a seguir. Me grabo la imagen en mi mente y pienso en lo perfecto de su técnica, que me sirve para inspirarme y seguir adelante con más fuerza.  Luego me encuentro con el mismísimo Elvis Presley, luego un astronauta, a Robin sin Batman. Es muy simpático ver tantos disfraces que hace más heróica la travesía.

mari lon 1Todo iba bien pero los geles que llevo en un cinturón se acabaron antes de lo planeado. Me faltan poco más de 10km pero si aspiro a llegar bien tenía que hacerme de dos geles más. La próxima estación de geles estaba a 4km, mantuve la calma y como mandado del cielo había un espectador ofreciendo geles. Le hice una seña y me lo dio feliz. Fue  el gel más rico de todos!

Ahora el objetivo era el último gel que lo alcancé a tomar en la última estación que la organización ofrece en la milla 21. Todo se resolvió muy bien, sin más problemas.

Entrando al kilómetro 37 pienso que las piernas están sintiendo el trabajo pero no se quejan, siguen aguantando lo que mi mente les pide. Voy checando y me siento bien así que sigo con mi paso y no hago caso a lo que pudo haber sido el inicio del muro -que nunca llegó-. Al contemplar el majestuoso Big Ben, estaba dándome la indicación que ya se aproximaba el tiempo de llegar. Veo mi reloj y sé que voy por mi mejor marca, aun no se por cuanto pero me siento eufórica y levanto los brazos y grito. Busco entre la gente a los míos y aunque no los veo siento su presencia que me acaricia la cara. Me encuentro con la Casa del Parlamento en Westminster por el kilometro 40 y veo que se aproxima la señal definitiva, el Buckingham Place. Corrí como si nunca antes, como si la carrera empezara ahí, tan rápido como pude hasta la meta. Sabía que había logrado mi objetivo, había disfrutado al máximo como se predijo. Paré el reloj y me di cuenta de lo que había hecho, para mí lo inimaginable. ¿Cómo una persona como yo, a mi edad había mejorado por 10 minutos su tiempo? Agradecí a Dios, a Will Vargas y a mi familia por tal proeza ya que sola hubiera sido imposible… Al terminar encontré a mi familia en el punto de reunión y nos abrazamos, reímos. Con todas las emociones a flor de piel, les agradecí su apoyo, amor y presencia, lo que me hizo sin duda correr mi mejor maratón.

 

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