Archivos de etiquetas: Goodwill Runners

15K ALLIANZ: La mejor carrera de Bogotá

El domingo 22 de mayo quedó demostrado que Allianz 15k, en su séptima edición, -medida con precisión, con corrales de salida, pacers, puntos de hidratación cada dos kilómetros, servicios de salud cada 3K, un trazado impecable, una expo completa, organizada, ágil-, se convirtió en uno de los mejores eventos atléticos de Colombia. La carrera, con 15 mil atletas de diferentes partes del país, empezó con gran entusiasmo desde el Parque Contador Norte, el cual se mantuvo durante todo el recorrido por las calles de Bogotá.

13230227_628965717267987_8113899728443187382_n

Los GoodWill Runners estuvieron presentes con pacers Herbalife y competidores que, como ya es costumbre, dieron todo zancada a zancada.  Con una nómina de lujo que sumaba más de treinta maratones entre todos, los 14 pacers miembros de GWR, con tiempos objetivo de carrera entre 5 y 7 minutos, ayudaron a miles de participantes a trabajar por sus records personales, o simplemente ponerse un objetivo para próximas ediciones.

 

13254274_628965587268000_5692073270766555813_nTodo esto bien podría resumir Allianz 15K, un evento imperdible, que cada vez se posiciona más en el calendario, pues es un entrenamiento perfecto para el segundo semestre en Colombia, que abre con la ya mítica Media Maratón de Bogotá. Pero tal vez lo que mejor resume la carrera son los más de 15 mil rostros de felicidad que cruzaron la meta, después de agotar los cupos semanas antes de la carrera; rostros que devoraron los 15 kilómetros en medio del sol, del viento, viajando sobre puentes, despertando la ciudad, hasta llegar al emblemático Parque Simón Bolivar, para cerrar una jornada impecable con estiramientos y enfriamientos dirigidos por profesionales.

 

Allianz Colombia y GWR agradece a todos los runners, a quienes los acompañaron a través de las redes sociales y el día de la carrera, y a todas las personas vinculadas con el evento.

 

No hay dos carreras iguales. Ni siquiera entre versiones de la misma carrera. Y Allianz no es diferente, pues cada edición es mejor que la anterior.

 

Si aún no conocen tu resultado puedes consultarlo en el siguiente enlace: AQUÍ.

 

¿Corriste el domingo? ¿Cumpliste tu objetivo? Compártenos tu experiencia en los 15K.

VUELTA A LA ISLA DE SAN ANDRES

El domingo 24 de abril los GOODWILL Runners estuvieron representados en la octava edición de la Vuelta a la Isla de San Andrés.

.

La prueba contó este año con record de inscritos: 700 runners en todas sus distancias (5, 10, 21 y 32.5 KM). En un paraíso tropical, Andrés Cheque completó los ventosos 32.5 kilómetros en 2:42:54.

.

IMG-20160425-WA0026

.

Felicitamos a nuestro monstruo  que se aseguró la 39º posición en la clasificación general entre los 357 competidores que se animaron al desafío en uno de los eventos atléticos más hermosos de Colombia, con vistas al mar Caribe de los siete colores.

Un Maratón de Miami difícil de olvidar para los GWR

Tatiana García vivió su debut maratoniano en el 42K de Miami. La GoodWill Runner de treinta años se unió al equipo en septiembre del  2015 para aprender de los mejores, mejorar sus marcas y  llevar su afición a un nivel más competitivo. Ponerse retos más altos que le exigieran un mayor esfuerzo la ubicó dentro del grupo privilegiado de los clasificados a Boston 2017.

 

“Comencé a correr en el 2011. Toda la vida he sido deportista porque  mi papá me lo inculcó desde pequeña. Un día mí jefe, al ver mi gusto por el deporte, me inscribió a una carrera de 5 km para que lo acompañara y probara si me gustaban este tipo de eventos”, explica Tatiana.

tatiana garcia“Decidí correr maratón en octubre del año pasado. Sentí que era hora de salir de la zona de confort, pues ya había corrido varias medias maratones en Colombia. Elegí Miami porque en el equipo varios corredores se estaban preparando para este reto. Ellos me motivaron y me parecía espectacular vivir  esa experiencia  en grupo”, explica la ingeniera industrial. “En su momento compartí mi deseo con mi esposo, quién no dudó en apoyarme ni un minuto.  Me dijo, “nos vamos para Miami”. Y le pregunté a Will, “¿Tú crees que puedo estar lista para correr Miami? ¿En tres meses puedo estar lista para correr una maratón? Él me respondió, “Si sigues mis instrucciones al pié de la letra, sí, e incluso podrás alcanzar un tiempo cercano a la marca de Boston -3:35-”. De inmediato compré tiquetes y me inscribí, fue un voto de confianza en mí y en las palabras de Will”, concluye.

“Mi familia fue vital en este proceso. Conté con todo su apoyo. En diciembre y enero, que por lo general son fechas familiares y de descanso, yo estaba en semanas de picos de carga con entrenamientos largos y pesados. Mi familia madrugó conmigo, estaban pendientes de mi alimentación y recuperación porque sabían que al otro día también saldría a correr. En algunas ocasiones me acompañaron a los entrenamientos, todo esto  me hizo sentir más fuerte”, relata la runner que desde el momento   cero se puso en modo maratón y cambió totalmente su rutina diaria.

El entrenamiento empezó con cortas distancias, variando  ritmos por entrenamiento y con un ciclo de fortalecimiento bastante exigente que incluía subidas a Patios dos veces a la semana. Después aumentaron  las distancias y  a trabajar velocidad, ciclos de miles que parecían eternos. “El entrenamiento que más sufrí  fue un fondo de 33 km en R1. Lo hice en Villavicencio, por cuestiones familiares,  a  más de 30° C, temperatura a la que no estaba acostumbrada a entrenar. Al final concluí que fue un entrenamiento  que fortaleció  mi mente más que mi cuerpo”, confiesa Taty, que sí le encantó la exigencia de las subidas en la montaña.

 

“La previa fue increíble. Una vez en Miami  compartí mi estadía con  tres corredoras del equipo -Gisselle, Ana María y Paula-. Fue clave porque nos preparamos juntas para el gran día, en la alimentación, la hidratación y el descanso, siguiendo al pie de la letra las instrucciones del coach.  Llevábamos entrenando juntas tres duros meses y en los días previos fortalecimos los lazos para llegar unidas de corazón a la meta”, relata. “Todo el tiempo estuvimos en grupo como familia y recibí muchos consejos de corredores de mayor trayectoria. Tuvimos una charla técnica antes de viajar y otra en Miami el día antes de la carrera; en las dos el Coach nos llenó de confianza. Éramos muchos corredores entre GWR y adidas Energy Team, todos llenos de energía  y  unidos  para  dar lo mejor y representar bien a Colombia”, agrega García que aspiraba a lograr 3:30 para asegurar  la clasificación a Boston, -cinco minutos por debajo de la marca requerida-.

El domingo, la compañía de su esposo la hizo sentir  tranquila,  feliz y con muchas ganas de correr. “Esa mañana el viento era helado y no nos permitía hablar con claridad, algo que no me esperaba en Miami. Nos ubicamos con Ana y Jenny rápido en el corral para que nos diera calor y en menos de nada ya nos estaban dando la señal de salida. En el K1 el clima nos impidió tomar el ritmo, pero después nos sincronizamos y no paramos hasta llegar a la meta, me sentía muy fuerte, estaba concentrada y sentía la mejor energía de mis compañeras de carrera. Pasamos los primeros 21K y aún seguía haciendo frio, increíble. En el K 30.5 mi esposo estaba haciéndonos barra, eso me recargó de energía.  En los últimos 10K el coach  nos acompañó y nos marcó el paso. Nos encontramos con otro colombiano que se unió al bloque y al vernos en grupo la gente gritaba  “Vamos Colombia”. Faltando 400 metros para llegar el coach me dijo, “Ve por él”. Respiré y aceleré, sentí un grito de ánimo de algunas de mis compañeras que agitaban la bandera colombiana a un costado de la línea de llegada. Sabía que el abrazo de mi esposo estaba en la meta así que eso me motivó a dar las últimas zancadas”, describe Tatiana, que llegando físicamente entera cronometró 3:29:20.

 

tatiana garcia 1

 

De su primera experiencia en los 42195 metros aprendió que la práctica hace al maestro. “La carrera  no solamente es un día, sino que se prepara y se asegura desde antes con la alimentación, la hidratación y principalmente con la preparación mental para alcanzar la meta”, confiesa la GWR que proyecta participar en la Media Maratón de Bogotá, Maratón de las Flores en Medellín y el mítico Maratón de Boston en abril de 2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IRONMAN 70.3 Buenos Aires: El domingo habrá presencia GWR a ritmo de tango

Faltan sólo dos días para que por primera vez en Argentina se lleve a cabo una prueba del circuito Ironman 70.3.

Tigre, al norte de la provincia de Buenos Aires, el domingo 6 de marzo recibirá deportistas de todas partes del mundo para enfrentar los 1900 metros de natación, 90K de ciclismo y 21K de pedestrismo, y como no podía ser de otra manera, dos GoodWill Runners serán de la partida.

.

im 703 bs as

.

El venezolano Georgen León hace tres años volvió al mundo del multideporte después de estar más de cinco alejado de la actividad y en el 70.3 de Buenos Aires irá por su tercera participación en un triatlón de la distancia.

“Elegí Buenos Aires junto a mi pareja, Victoria Brasca, porque ambos somos triatletas aficionados y queríamos hacer un 70.3 fuera de Colombia, lugar donde residimos actualmente. Teníamos pensado ir a Pucon 70.3 y justo cuando estábamos por anotarnos sucedieron fenómenos naturales allá que nos quitaron el aliento. Justo días después se dio la noticia de la primera fecha en Argentina del circuito Ironman, y no hubo discusión: ” competíamos y visitábamos su familia en Buenos Aires”, comenta el ex duatleta profesional.

Por su parte, Victoria Brasca, luego de juntar experiencia en el triatlón sprint de Cartagena y los olímpicos de Calima y San Andrés, la argentina que reside en Bogotá regresará a su tierra natal para debutar en un IronMan 70.3.

 

Acompaña a la distancia a los #GoodWillRunners en su competencia en ‪#‎IM703BuenosAires‬.

 

PAULA ROZO EN EL MARATÓN DE MIAMI: Historia de un debut

Paula Rozo viajó al Maratón de Miami con el objetivo de terminar la carrera por debajo de las cuatro horas. La runner de 33 años, en su debut en la distancia, se convirtió en una de las GWR que logró la clasificación para los 42K de Boston del próximo año.

.

Aquí su relato en primera persona:

.

 

“La historia arranca, como la mayoría de mis historias, sin una clara introducción pero con gran desenlace. Desde que mi hermana empezó a entrenar, y en efecto participó en el triatlón olímpico de San Andrés y otras competencias, sentí un poco de indignación conmigo misma. ¿Cómo era posible? Yo había sido siempre la deportista de la familia, (incluso la única mención de honor que recibí en el colegio fue a la de mejor deportista). La indignación me atacó un par de veces, así que la calmaba con repentinas salidas a caminar, trotar, montar bici y cualquier actividad que me dejara muerta del cansancio, como una prueba que aún era capaz.

IMG-20160301-WA0055En todo caso los sobresaltos continuaron. Ver a mi hermana llegar a la meta y correr y nadar tantos kilómetros, fue inspirador, así que en agosto del año pasado le dije a Will que quería entrenar con él, en su equipo. De nuevo me sentí como en el colegio: básquet, porras, softball, futbol, voleibol incluso simulacros de las Naciones Unidas, todos eran excusas para irme a conocer gente y pasarla bueno, fuera del aula de clases. En GoodWill Runners, las difíciles madrugadas eran la excusa perfecta para salir corriendo de mi rutina y conocer gente, gente linda.

En una euforia colectiva un grupo importante decidió inscribirse a la maratón de Miami. Ya habían pagado y comprado tiquetes, y yos seguía pensando si mejor corría la media, si iba, si el dólar, si mi cumpleaños, que si esto que si lo otro. Mi prima Tatis tenía la plena convicción y determinación de correr esta maratón y se inscribió con el propósito de empezar el 2016 distinto. Pensé, “increíble el valor de las cosas, decisiones a veces simples y trascendentales”. Sin embargo mis momentos de reflexión dejaron de ocurrir los sábados en la mañana, y los festivos. Sólo pensaba “salvajes como organizan una maratón en enero”. ¿En serio otros 21 km mañana, pero si hoy corrimos 30km? No me parece…

En fin, como pude cumplí con mis actividades sociales, no podía escapar de ellas pues en una gran mayoría yo era quien las organizaba, pero tampoco era capaz de no ir a los entrenamientos. Cuando haces parte de un equipo, no ir a un entrenamiento es como quedarle mal al chico que te gusta. Culpa o arrepentimiento, no estoy segura con exactitud qué sensación es, pero ocurre y no es agradable, así que preferí madrugar, alistarme, refunfuñar 45 minutos en la mañana y ya. Verlos a todos sonriendo listos para empezar era el mejor antídoto.

A finales de diciembre por fin decidí comprar el tiquete y la inscripción, obvio la más cara porque ¡el que piensa pierde! Para ahorrar costos de mi indecisión compre un vuelo sin equipaje. El miércoles previo a viajar el Coach nos mandó un texto con todas las cosas que necesitamos para la maratón y examinando el listado de 15 ítems solo tenía 4.

No hubo remedio, jueves 9 PM estaba en casa de mi hermana esculcando que otras cosas me podía prestar. Salí con la indumentaria lista, completé la lista e incluso me llevé la ñapa. Termine de alistar maleta a la 1 AM y tenía clase de 7 AM. Luego de una siesta llegué 2:03 PM al aeropuerto con el tiempo justo. Había hecho web check in, y cuando llegue el señor me dijo “lo lamento los counter están cerrados”. Con otros dos pasajeros preguntamos por qué. Pasamos rápidamente de la sorpresa a la indignación. No me dejaban subir al avión. Mientras los otros pasajeros iban a las oficinas aproveché un descuido del guardián de la fila y me paré justo al lado del último pasajero que estaban chequeando. Le dije “no se mueva si me ven me regañan”. El señor sonrió y dijo “no hay problema”.

Le pregunte al agente si más tarde había otro vuelo y me contestó que recién al otro día.

En ese momento sólo pensé en mi mamá: “Paulita, Will me dijo que estas corriendo muy bien, que te puedes clasificar a Boston, yo sé que tú puedes”. Se me aguaron los ojos.

“Señor tengo que llegar a Miami, voy a correr la maratón, mañana ya es muy tarde”, le supliqué. Creo que inspiré compasión y me dijo “OK”, y le pasé mi pasaporte y me dieron los pasa bordos. En Sala de espera nos informaron de un retraso de hora y media del vuelo. Llegué a Ft Fort Lauderdale y al hotel recién a la 1 AM.

El sábado, un día antes de la carrera, no sé qué comí o el susto o la emoción, el hecho fue que todo el día estuve enferma del estómago. En la maluquera llegué a la Feria, pedí mi camiseta y mi número. Los del equipo empezaron a llegar de forma desordenada así que, entre una cosa y otra, alguien tomó mi bolsa. A las 4 PM me di cuenta que no tenía el número de la carrera. A punto del infarto y con el estómago revuelto, corrí a soluciones. “Señora me robaron mi numero! No tengo nada”. “Venga aquí vaya allá, no se preocupé le asignamos uno nuevo”. Esta carrera la corro porque la corro.

miamimedalsLlegamos al hotel –Tatis, Anita, Yeye y Ruben- y dejamos todo listo. Las instrucciones decían: desayuno listo a las 4 AM, segunda comida 4:40, para reunirnos a las 5:30 en el punto de encuentro e ir a los corrales de salida. El celular se descargó y nadie más puso la alarma. 4:20 AM y por una mera casualidad alguien se despierta. Se pueden imaginar, la competencia empezó a esa hora. En medio del alboroto comer, vestirme, el Lomotil que no me vaya a enfermar en la carrera. Salí lista para correr, sin saco, ni el celular, ni nada. El viento golpeaba a la gente con fuerza, todos mirábamos con ansiedad y algo de angustia desde el carro, la gente usaba bolsas de basura para cubrirse del viento, se escondían tras las columnas de los puentes.

Me bajé del carro, ya no alcanzábamos a llegar al punto de encuentro. Entre las tres me cubrían. Tatis me regaló unos guantes. Las dejé en el corral B y seguí caminando sola al mío. Sabía que dos compañeros del equipo estaban allí pero no los vi. Como pude me adelanté. Cerca de un grupo de brasileros, toda la gente estaba aglutinada intentando cubrirse del frío.

Como si el viento avisara una gran carrera cerré los ojos, recé, dediqué la carrera a Emma. Luego pensé que todos estarían viéndome. Pensé en mi mamá, en mi hermana, en Will y en los del equipo, sabía que ellos me estarían siguiendo. Oré y pedí que toda la energía se quedara en mi cuerpo.

El plan consistía en correr por debajo de 5 minutos el kilómetro. Los primos 21K debía ganar segundos con el fin de asegurar un colchón para el último tramo de la competencia –entre 4.30 y 4.50-. Corrí y corrí hasta cruzar la meta. Ví a Jonathan, me sonrió y me tocó los dedos al otro lado de la reja. Respiré. Supe que había llegado. Caí tendida en el pasto temblando. Apenas vi a José, Dionisio y Harry empecé a llorar de la emoción  mientras un fuerte calambre en las piernas me invadía. Me auxiliaron y, entre lágrimas, le dije a Harry que por favor mirara que tiempo había hecho.  Sonrió y me dijo “3:34:20”. Abracé a José y le dije, “clasifiqué clasifiqué”. Feliz con mi impensada clasificación a Boston 2017 unos meses atrás y un noveno puesto en mi categoría por edad”.

 

Como aprendizaje de su primera experiencia en 42K Paula aprendió a creer en ella y confiar en las instrucciones del Coach al pie de la letra porque verdaderamente sabe lo que está haciendo.