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EN PRIMERA PERSONA: Andrés Felipe Gómez en el IM Zurich

Mientras esperamos la participación de Andrés Felipe Gómez G. en el próximo Campeonato Mundial Ironman a disputarse en Australia el 4 de septiembre, nada mejor que deleitarnos con la crónica de su más reciente carrera.

Con un tiempo final de 10 horas 35 minutos y 55 segundos, el Goodwill Runner de 29 años, cruzó la línea de meta de su segundo Ironman en Zurich y nos regaló las siguientes líneas:

“Siempre nos dicen que la vida da muchas vueltas, y comenzando el 2016 el panorama no era muy bueno para mí.   Para los que me conocen saben que pasé momentos muy amargos, pero de repente la vida me dio unas 100 vueltas en Meta 2cuestión de semanas.   En materia deportiva, de estar contemplando un Ironman 70.3 en ciudad de Panamá como el gran objetivo del año a finales de enero, termino clasificando al Mundial 70.3 en Australia y ratificando todas mis intenciones de cumplir con mi segundo Ironman en tierras Helvéticas.

El proceso de preparación para esta carrera fue algo atípico.   Generalmente he llegado a las carreras con algo más del 90% del entrenamiento programado.  Este año por situaciones laborales y de otra índole siento que llegaba con un 50% del plan sugerido.    Siempre he pensado que mis fortalezas son el ciclismo y la natación, y que la carrera a pie por siempre será el eslabón más débil de mi triatlón por decirlo así.   Teniendo en cuenta estas condiciones, me enfoqué en el tiempo limitado que tuve en solo correr, dejando de lado la natación.  Previo a mi arribo a Suiza tuve un viaje de negocios a Nueva York que me obligó a estar una semana y media sin tocar una bicicleta o una piscina.    Realmente mucho de lo que viví durante el proceso de preparación me hizo ver lo realmente complicado que es para algunos comprometerse y sacrificar parte de su tiempo en familia para sacar este objetivo adelante (lo digo más por los que ya tienen hijos, tienen toda mi admiración).  En mi caso, quise balancear un poco más el tiempo entre el deporte y familia, así que puedo decir que dediqué más tiempo a mis asuntos familiares para este objetivo, algo que siento da señales de madurez en mi vida.

Todos somos fervientes patrocinadores de nuestros hobbies.  Como deportistas aficionados es una realidad que todo sale de nuestro bolsillo, pero ¿cómo poner un precio a esto tan espectacular que hacemos?  No podemos ponerle valor, a veces pagamos más de la cuenta porque es como una adicción, una adicción de las buenas que te ciega, y no te hace dar cuenta del papelón que haces cuando te gastas en una bicicleta una millonada sabiendo que en el mejor de los casos mejoras un par de segundos en el tiempo del ciclismo usando una bicicleta de un precio que no va ni por la mitad de la otra.

En mi caso, sin ser un millonario excéntrico ni mucho menos, me decido por un triatlón distancia Ironman en una de las ciudades más caras del mundo. Si no me equivoco, Zurich puede estar en el top 5, pero con la ventaja de tener familiares en la ciudad, unas por otras.  Acá es donde comienza mi odisea.  Envidio a los corredores, que sin intención de desameritar toda su preparación, solo deben preocuparse por empacar un par de zapatillas, unos shorts y el t-shirt de competencia, encargarse de ir por el número a la expo, sonreír para la foto y ya está, en términos de semana precompetencia.

Por el lado del triatleta, todo se complica, porque cuando hay cosas que se salen de nuestro control todo puede salir mal. Desde empacar la maleta de la bicicleta, el cual es un proceso que algunos conocen, y en lo personal es estresante.   Desde el transporte al aeropuerto con bicicleta, asegurándose de llevar cada pieza para armarla y desarmarla, hasta el momento en el que haces la cara más coqueta de tu vida para que no te cobren 150 dólares por la sobredimensión de tu equipaje en el registro de la misma.   De ahí a su destino final todo puede pasar.  Desde algún daño, hasta que ni llegue; por eso no hay momento más feliz que ver tu bicicleta salir por la sección de equipaje sobredimensionado de tu destino final. Ahí te vuelve el alma al cuerpo, sobre todo si tienes dos o más escalas.

Zurich me recibe un miércoles con algo así como 35 grados y mucha humedad, algo no muy de mi agrado.   Por la misma ansiedad de la carrera, y casi como por ritual, lo primero que hago es armar la bicicleta y cerciorarme de que todo esté en orden (es sencillo, sin bicicleta no hay carrera).

Primera gran dosis de estrés a mi sistema nervioso.  Al hacer ruta de prueba me doy cuenta que los cambios nunca terminan de sincronizar bien.   Hago el reconocimiento con esta molestia, la cadena simplemente se bajaba del plato sin explicación, con esta avería, no se puede competir, sencillo.   La organización del evento dispone de mecánicos y cuando la llevo me informan que la uña del tensor está averiada y necesita ser reemplazada; esto un jueves.   Esta pequeña e insignificante pieza no es muy costosa pero en mi mundo es la diferencia entre una bici útil y lista para competir a u montón de pedazos y piezas de bicicleta juntas.     Conseguir esta parte no fue fácil, pero lo logré, no resulta difícil creer que lo costoso no iba a ser la pieza sino la mano de obra.  En fin, 24 horas y problema solucionado, dosis de tranquilizante para mi sistema nervioso.

Día de la carrera.  Recuerdo ya estar en zona de transición revisando la presión de las llantas, y sabiendo que la organización dispone de bombas suficientes para echar aire, así que no llevé mi bomba para no encartar a mis familiares el resto del día.  Esta señora, de aspecto muy europeo, de unos 60 o más años, alta y con una expresión de seguridad que solo dan los años de experiencia, me ofrece su bomba para poner aire a mis ruedas.   Recuerdo muy bien esta bomba, era una que nunca había visto, probablemente de esos productos alemanes hechos para durar una eternidad y no como los de hoy en día, tan desechables.  Son como las seis de la mañana y el ambiente es tenso pues el cañonazo está programado para las 7AM.   No quise despreciar la bomba, y mucho menos el gesto de la señora, y aunque se veía muy rústica, no dudé que fuera útil, aún sin estar muy familiarizado con el sistema.  Sin pensar, procedí instintivamente a usarla.  Lo siguiente que recuerdo es a unas 1000 personas a mi alrededor mirándome con cara de “Dios te guarde”.  Había explotado el neumático.   Doble dosis de adrenalina, aún me impresiona la frialdad con que cambié el neumático a poco menos de 40 minutos para el inicio de la carrera.  Me dije a mí mismo, es algo que he hecho ya en varias ocasiones, nada complicado, nunca antes de un Ironman, pero sí tenía con qué hacerlo, y lo más importante, sabía cómo hacerlo (tip: si ud no sabe cambiar un neumático este tipo de cosas pueden pasar).   Sé que están pensando.   Y sí, esto significaba usar mi neumático de repuesto y competir como dicen por ahí “a la de Dios”.  Nadie te va a dar un neumático a esa hora, ni siquiera lo intenté, simplemente dije, “no me voy a pinchar”. Y por adelantarles la historia, así fue.   Simplemente no estaba destinado a pinchar ese día.

3_m-100728331-DIGITAL_HIGHRES-1319_001613-2515473La natación no pudo ser más decepcionante, quizás en lo único que no me adherí al plan de Patacoach. Quise salir a nadar en el grupo de punta, a lo bestia, 2500 metros dentro aproximadamente y simplemente no tenía brazos para seguir, paraba y miraba las boyas restantes, sentía náuseas, algo nuevo, nauseas en la natación. Nunca en más de 10 triatlones tuve esta sensación en el agua.   Jamás lo imaginé, pero me pasó factura la falta de kilómetros como nunca.   La experiencia enseña, o por lo menos a mí, que las sensaciones nadando, montando o corriendo son totalmente diferentes, especialmente en un Ironman.

Transición 1 y primer giro del ciclismo, 90K, sensación 10 de 10, rodando con buenas referencias, buen paso, controlado, sin confiarme.  Kilómetro 110-120 aproximadamente, entrada al terreno en las montañas, decido pasar el grupo referencia y apretar el paso antes de las pendientes; tenía con qué y prefería ir adelante.  Durante la sección del ciclismo en el Ironman hay que evitar el drafting porque hay jueces suficientes en la carrera para visualizar cualquier infracción, La bestiaalgo que me gusta de la organización suiza.  Esto quiere decir que cuando pasas un grupo lo tienes que hacer hasta la punta.  No calculé lo largo que era al grupo, ese esfuerzo de más por posicionarme adelante terminó en el primer calambre.   Cuadricep derecho colapsado, de ir sobre los 40kms/h antes del rizado casi que me detenía a 10kms/h y vería a todos sobrepasarme nuevamente.   Nunca había sentido un calambre de esta característica, sin detenerme totalmente, tomé mis sales, relajo la pierna y continúo con algo de paranoia.  Restan algo así como 60K de terreno variado donde predomina la montaña.    Sé que si me voy en pedales puedo provocar el calambre nuevamente, así que pedaleo sentado, a ritmo constante, sin cambios de ritmo. Justo en el km 172-173, se encuentra la Bestia, una pendiente de casi un 1km al 10%.   No fueron sino como 200m de la subida y ambas piernas colapsan, con calambre.  Me bajo de la bicicleta (primera vez en mi vida que me veo obligado  en competencia) una de las motos me pregunta si necesito asistencia, a la cual le HeartBreak Hill 2respondo que son calambres y que tendría que estirar un poco pero que estaría bien.   Se me pasaba por la cabeza subir caminando los 800 metros restantes y descolgarme como fuera hasta la  transición 2.    Estiro y le pido a Dios el milagro, solo quiero coronar la loma y bajarme a correr.   No pienso, solo pedaleo, se siente la energía y los gritos de la gente en este punto de la carrera donde se hace un pequeño camino donde apenas pasa la bicicleta entre las masas.   Es una de las sensaciones más espectaculares que brinda esta carrera, pocas cuentan con esta cualidad.  Sin darme cuenta estaba descendiendo ya hacia la T2, el milagro se me había cumplido.

El maratón.   ¿Cómo describirlo? Había pasado por tanto que pensar que hacen falta 42K para recibir esa medalla es todo un reto mental.   Pero este año era diferente, había corrido lo suficiente y estaba más liviano, dos kilos por debajo del Atletismo 3peso del año pasado.  Seguí el plan de carrera, de menos a más, procurando comer en todas las estaciones, lo que fuera, gomas, bananos, papas fritas (mis favoritas, saben a gloria en un Ironman), geles, caldo, pretzels, maní, y mucha fruta.   Como lo había mencionado, correr no es mi fortaleza, pero disfruté ese maratón como nunca. Desde correr por la ciudad antigua, pasando por la calle más famosa de Zurich, la  Bahnhoff Strasse, famosa por sus tiendas de relojería suiza, a pasar por la orilla del lago de Zurich.   En un mismo día se pasa del lago a la campiña suiza con sus típicas vacas lecheras imponentes, hasta lo más espectacular de la ciudad antigua y moderna de Zurich.  Carrera más que recomendada”.

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​¿Te gustó el relato de su carrera? Déjale tu mensaje de aliento para su próximo objetivo: El Mundial 70.3.​

 

IRONMAN BOULDER: CINCO GWR SUELTOS EN COLORADO

El poblado estadounidense de Boulder es uno de los lugares elegidos por los amantes del triatlón de todas partes del mundo para vivir, pasar una mini temporada de entrenamiento o las vacaciones. La ciudad del estado de Colorado posee un clima ideal y lugares naturales ideales para la práctica del deporte de las tres disciplinas.

No era de esperarse que la franquicia IRONMAN se sumara a este mítico spot. El domingo 7 de agosto fue la segunda edición del triatlón de larga distancia y los GoodWill Runners estuvieron presentes para enfrentar los 3800 metros de natación, 180K de ciclismo y el maratón por el pintoresco Boulder Creek Trail.

boulder

Equipo GWR con las montañas de fondo.

El primero en cruzar la meta, con un tiempo total de 11:01:40, fue Sebastián Merizalde. El colombiano de 32 años, que reside en Miami, invirtió 69:46 en el agua, 5:14:17 en la bicicleta y 4:28:23 en los 42K. Por su parte, Mauricio Salazar culminó su excelente trabajo en 11:17:21 (70:18/ 5:43:42/ 4:10:01). José Dionisio Vargas, en su debut en Ironman, paró el crono en 12:41:16 (93:55/ 5:47:06/ 5:07:13). En la posición 784 de la clasificación general se ubicó Iván Leguizamón que cruzó la línea de llegada en 13:56:53 (96:30/ 6:49:16/ 5:13:12).

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Durante la previa los GWR en el parque cerrado del ciclismo.

Un capítulo aparte merece el Coach Vargas que a último momento decidió ser parte del evento y con bicicleta alquilada, casco prestado y zapatos a estrenar se dio el gusto de terminar un nuevo Ironman en 14:17:52.

Luego de la emoción de terminar una carrera inolvidable, los GWR tuvieron la chance de disfrutar de la gastronomía del lugar y descansar en uno de los mejores lugares de EEUU para hacerlo.

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Brindis saludable del equipo.

¿Sueñas con un Ironman? ¿Te estás preparando para un triatlón? ¿Aun no comienzas? Únete a GWR.

No te pierdas el último Split adidas rumbo a MMB 2016

 

Queremos darte un motivo para que puedas decir #corrobogotapor. Por tal motivo, el domingo 17 de julio será el tercer  Split adidas preparatorio para la Media Maratón de Bogotá. La cita del último entrenamiento coordinado será nuevamente a las 6:30 AM en City Parking (carrera 15 # 93 – 07).

 

Todos los runners que se registren AQUÍ tendrán la posibilidad de aprender técnica de carrera y entrenar con los mejores.

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La salida para los runners de 21k será a las  7:30 AM, y recorrerán 18K a modo de test, mientras que los atletas de 10K partirán a las 7:45 AM.

Durante el circuito habrá una decena de pacers que marcarán un rango amplio de tiempos objetivo para que puedas dar todo en la última prueba piloto previa a la Media Maratón.

Al finalizar la corrida y el estiramiento dirigido será el momento en el que los corredores podrán relajarse, preparar sus músculos para la semana por venir e interactuar con otros runners para armar una posible estrategia para el día del evento.

No basta con querer correr, hay que saber hacerlo.  

¿Vas a participar? ¿Cuál es tu tiempo objetivo en el Split?

Angélica Maldonado participó de San Diego Rock & Roll Half Marathon

Angélica Maldonado participó de San Diego Rock and Roll Marathon. En la 19º edición del evento californiano la auxiliar de vuelo de 37 años optó por los 21K, camino a su debut maratoniano el próximo mes de octubre en Chicago.

 

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

“En Febrero de este año, sentadas en la playa de Huntington Beach post Surf City Half Marathon, decidí junto a mi amiga  Natalia Vélez-Guerrero correr San Diego.  Aunque la ruta no era tan plana, la ciudad es hermosa y es donde nació la versión de las carreras de Rock and Roll; eso la hacía especial y así fue.

Apenas llegue a Bogotá fui a la compañía donde trabajo con mi carta de solicitud de vacaciones para Junio, reservé el hotel en San Diego y empecé a entrenar con miras a mejorar mi tiempo en media maratón (Miami en 2:15:23).

Desde Marzo del año pasado comencé a entrenar con los GoodWill Runners y de la mano del coach Will Vargas esto empezó a tener forma. Antes de Miami yo entrenaba sola, basada en planes de entrenamiento que consultaba por internet. Creía que era muy difícil ingresar a un grupo de running por que los horarios en mi trabajo son diferentes todas las semanas y a veces un poco complicados. Desde el inicio procuré seguir mi entrenamiento tan al pie de la letra como podía. Correr con los GoodWill Runners es lo mejor que me ha pasado, desde el primer día me hicieron sentir muy bien sin importar que era la última que llegaba en los entrenamientos. Este equipo es una familia, llena de gente maravillosa que le encanta correr y que te contagian con esa adrenalina en cada entreno sin importar el día, la hora o el clima.

Cuando no estaba en Bogotá hacía lo que decía mi plan en la ciudad que estuviera. La ventaja es que para salir a correr solo necesitas unos buenos tenis y las ganas de hacerlo. Por suerte la mayoría de las ciudades a las que voy son súper amigables con los runners. El plan incluía fartleks y trabajo en subidas. Nunca había hecho eso antes, además del fortalecimiento dirigido a las articulaciones y músculos que usamos cuando corremos. Dos semanas antes de la carrera corrí Allianz 15K en Bogotá y me sentí muy bien. Sentí que estaba lista para correr mi quinta media maratón.

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

Tres días antes de viajar tuve una reunión con el Coach, donde  me dio todas las indicaciones posibles desde que empezar a comer desde ese momento hasta el día de la carrera, me explico muchas cosas que no tenía ni idea y pensé: ¿Cómo pude terminar mis carreras antes, con todo lo mal que comí y con la preparación tan pobre que tuve? Will me pregunto qué tiempo estimaba hacer y le dije sin pensarlo, menos de dos horas, me miro fijamente y me dijo: ‘¿quieres volver de San Diego feliz o triste?’. Le respondí que feliz. ‘Ah bueno entonces tomemos las cosas con calma y hagamos un plan de carrera con el que llegues feliz’, me dijo que empezara a correr a un pace de 6:10 y que lo mantuviera por los primeros 6K,  luego bajara a 6:00 y  al final rematara a 5:50; así podría tener un tiempo de 2:07 y eso era muy bueno para lo que había hecho hasta ahora, que todo era un proceso, que no habían presiones.

El 3 de Junio empezaron mis anheladas vacaciones y ese mismo día viaje a Los Ángeles y al día llegué a San Diego y de inmediato pase por la feria donde recogí la camiseta y el número. Visité todos los expositores, inevitable, pues las ferias deportivas que organizan estas carreras son súper completas y se encuentra de todo. Luego cena de carbohidratos en la tarde-noche con amigos corredores y al hotel tempranito para alistar todo: la avena para desayunar en la mañana, los geles, el outfit, etc. Después de un sueño profundo de siete horas, nos levantamos dos horas y media antes de la salida de la carrera, desayuno #1 y 40 minutos después desayuno # 2 y así cada 40 minutos como dijo el coach, luego salimos hacia el Down Town.

Ni bien llegamos y quería entrar al baño pero las filas eran interminables a pesar de haber muchísimos baños. Luego tocó entrar al corral y hacer la última comidita antes de salir. Estaba tranquila, me sentía fuerte, con mucha emoción. Antes de la partida empezamos a hablar con gente colombiana que nos encontramos ahí, eso me distrajo un poco, pero luego vino el pitazo y a correr. Comecé a mirar mi reloj para llevar el control del pace. Siempre me dejo llevar por los demás corredores y empiezo muy rápido y luego estoy muerta unos kilómetros más adelante. Por primera vez fui súper juiciosa con el ritmo los primeros 6K. Corrí a un promedio de 6:10 y cuando vi el kilometro 7 empecé a aumentar mi velocidad. Corrí entre 5:50 y 5:40 hasta el kilometro 18, chequeando el reloj de vez en cuando y disfrutando de la alegría de la gente de San Diego. No estuve ni un kilometro sola, la gente salía a alentar a los corredores, ofrecían comida, agua, jugo, y hasta whiskey.

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

Angélica Maldonado en los 21K de San Diego

La ruta no es fácil, son muchas subidas y bajadas muy empinadas, pero siempre que empezaba a trepar alguna pensaba ‘esto es como en el Parque Nacional, soy fuerte, si puedo, aquí voy’. Durante todo el recorrido estuvo Natalia apoyándome, dándome aliento y tomándome fotos, fue maravilloso contar con su compañía. Cuando llegue al kilometro 19 me sentí fuerte, miré mi reloj y pensé ‘voy súper bien, lo voy a lograr!!’. Aceleré, luego me alcanzo Natalia y me grito: ‘Angie dale, solo queda una vuelta al Virrey’. Recordé las madrugadas con los monstruos y las princesas con las que entreno a las 5 AM y fue adrenalina pura porque hice los dos kilómetros más rápidos de mi vida a 4:48. Alcé mis brazos feliz y crucé la meta en 2:04:46 (11 minutos menos que en Miami). Mire mi reloj, sonreí, lo logre hice menos del tiempo del esperado, tome mi medalla y pensé que esto hasta ahora empieza, todo es un proceso y gracias al entrenamiento enfocado he mejorado montones. El running me ha enseñado que soy capaz de hacer grandes cosas, que debo estar orgullosa de mi cuerpo por lo que es capaz de hacer y que llegar a la meta requiere paciencia y trabajo duro. La próxima meta: Chicago Maratón, será mi primera vez en los 42K, y estoy segura que de la mano de mi coach y con la compañía de este equipo será una experiencia única.

Gracias a todas las personas maravillosas que estuvieron pendientes de mi, que me dieron su apoyo incondicional, a mi equipo GoodWill Runners a mi coach Will Vargas”.

 

¿Te gustó su relato? ¿Corres 21K y sueñas con debutar en maratón? Déjanos tu mensaje y comparte tu experiencia.

#Boston8 : Julián González voló en el Maratón de Boston 2016

El maratonista Julián González fue el segundo mejor colombiano en el Maratón de Bosoton.

El atleta GoodWill Runners cronometró 2:47:32 y logró su mejor marca personal en la 120º edición del 42K más tradicional del planeta.

A continuación la crónica de otro miembro del #Boston8:

Julián en Boston

Julián en Boston

“Aún sigo pensando que correr la maratón de Boston fue un sueño.  Todas las calles estaban llenas de corredores con la  chaqueta oficial y  otros orgullosos vestían las de ediciones pasadas. Solo se respiraba  ambiente de maratón  y  la adrenalina invadía mi cuerpo, quería estar en  Hopkinton lo antes posible.  Ni bien llegué a la ciudad, sin perder tiempo dejé las maletas en el hotel  y  en seguida fui en búsqueda de la línea de llegada,  sabía que estar ahí ya era haber ganado pero en mi mente estaba ser uno de los mejores colombianos,  hacer un record personal de   2horas 40 minutos, responder  al trabajo y entrega   de mi  coach Will Vargas, mi equipo GOODWILLRUNNERS, a los Bostonianos   Andrés Espitia, AndrésBohórquez (El Capi)  Carlos Illera, Daniel Cadena, Juan Pablo,  Mónicay la princesa  Mari del Pozo, que 8 días después dejo todo en la maratón de Londres.

Como ritual de todo maratonista  la noche anterior organicé mi outfit adidas. Lo  repasaba una, dos y tres veces;  geles, medicamentos, número de competencia  y hasta la ropa que se dejaría antes de la salida.   Casi no logro conciliar el sueño,   los nervios  me invadían,sentí que no había dormido lo suficiente cuando la alarma sonó. La mañana del lunes salimos al Boston Common donde se tomaban los buses. Estaba atónito con la organización y la logística, todo era impecable,  nada fallo,   realmente Boston es la maratón más importante del mundo y su edición 120 fue perfecta.

Julián en Boston

Julián en Boston

Unas horas más tarde, sin darme cuenta, estaba en las canchas adecuadas para la espera  e ingreso al corral, dos horas en la que los atletas  realizaban todo lo que consideraban la parte final para responder a la carrera  que nos trasnocho meses  atrás. Faltando  unos cuantos minutos  llamaron para el ingreso y los bostonianos salimos rumbo a los  grupos de salida. Nadie estaba corriendo, todo el mundo caminaba hasta su lugar, respetando los filtros y siguiendo las órdenes de los voluntarios. Llego el momento de  dejar mi equipo y    sentía mil cosas. No olvidaré cada palabra y abrazo de mis compañeros, fue quizás uno de los momentos que recuerdo con más aprecio.

Ubicado ya en el corral  1-3 observaba  a los atletas de   diferentes edades y nacionalidades. El himno estadounidense  inició  y mi corazón estallaba de emoción. En mi mente estaba mí mamá,  motor  de mi vida y por quien dejo todo en cada una de mis carreras y entrenamientos. A las 10 AM puntual el disparo  no se hizo esperar e inicié  a correr,    fueron pocas las zancadas para pasar  la salida,  activé mi reloj  y busqué mi  ritmo medio.  Fue imposible avanzar los cuatro primeros kilómetros, mi GPS marcaba 3:57 y máximo debía estar en 3minutos 46 segundos, finalmente me regulé y  logre un 3:49  que se mantuvo en mi pantalla  hasta el kilómetro 28 donde se detuvo y se perdió el GPS.

En mi cabeza  aparecieron  de inmediato las palabras del Coach: ’¡hacer una buena carrera o morir!’.  Llegaron algunos repechos y recordé de inmediato mis entrenamientos en el Parque Nacional. Nunca supe dónde fue la famosa cuesta ‘Rompe Corazones’, sabía que   debía aumentar  el movimiento de mis brazos y hacer más corto mi paso; disfrutaba cada una de las subidas y  los muchos distractores que estaban en el  recorrido. Fueron contados los tramos donde se estaba solo y no había un grito de apoyo. Hopkinton, Ashland, Framingham, Natick, Welleysley, Newton, Brookline siempre hubo animo de todas las familias y público presente, algunos  gritaban ¡GO JULIAN! fueron inyecciones de adrenalina que nunca olvidare.

La hidratación fue  excelente,   hubo un sol  inesperado y viento en contra. Me hidrataba  en todos los puntos y si por alguna razón algún corredor necesitaba algo más,  el  público estaba listo a responder y apoyar a los atletas con agua, banano y naranja entre otros.  Llegaron las últimas millas  y ya sentía el cansancio en  mis piernas, tenía energía pero  cada zancada  era como un puño en los cuádriceps.

jgbDe un momento a otro  Boston finalmente apareció,  sabía que  el tiempo que buscaba ya era  difícil de lograr, pero durante toda la carrera pase muchos atletas y estaba seguro de estar haciendo un buen trabajo, pero lamentablemente nunca encontré un lote para trabajar.  De repente un corredor colombiano iba unos cuantos metros  adelante y  pensé que era hora de  dejar ¡TODO! No sabía el ritmo de carrera pero aceleré  hasta pasarlo y asegurarme que  no me quitara mi lugar.

Finalmente giré  y encontré Boylston Street,  la recta final. Alcé mis brazos y grité con emoción, el mundo se detuvo y la felicidad me invadía. No encuentro las palabras para describir todo lo que sentía y corría por mi mente. Tras cruzar la meta tomé mi medalla y   luego un corto momento para reflexionar  y escuchar comentarios  de una carrera muy difícil. Estaba satisfecho con mi tiempo   sin saber los resultados oficiales.

Las 2:47:32  es mi  record en la  maratón y lo logré en el 42K más importante del mundo, con un segundo puesto entre los colombianos.

Gracias a mi coach WILL VARGAS, #TheBoston8 y mi familia   GOODWILLRUNNERS. Ahora sigo aprendiendo  y con el deseo de seguir corriendo para mejorar. Se acercan carreras cortas  pero no menos importantes donde dejaré todo (hasta morir en ellas)”.

 

¿Te gustó su historia? ¿Te motivó para ir rumbo a un nuevo objetivo? Deja tu comentario.