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THE BOSTON 8: SUEÑO CUMPLIDO

IMG_2338«The Boston 8″ se dio cita en el pueblo de Hopkington para desandar los 42195 metros más legendario del mundo del running.

Mónica (3:16:18), Will (2:56:09), Juan Pablo (3:22:53), Julián (2:47:32), Andrés E (3:02:16), Carlos (2:59:01), Andrés B (3:29:47) , y Daniel (3:07:02), luego de meses de arduo entrenamiento y sacrificio, con sus sueños y motivaciones a cuestas, desandaron la ruta, enfrentaron las colinas, disfrutaron del ambiente abrumador que brinda el medio millón de espectadores con su aliento durante todo el recorrido y se dieron el gusto de colgarse la medalla finisher en Boylston

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Siete monstruos y una princesa finalizaron el segundo Major Marathon del año y orgullosos pueden decir: SOY UN GOODWILL RUNNER.

Los Boston 8 llegan a la maratón de Boston

La cuenta regresiva se acorta. Falta poco para el inicio del maratón más legendario del mundo y ocho GoodWill Runners serán de la partida.

8042641d6630ac49e68c385d8a68d44dLa ciudad de Boston se llenó maratonistas. En los últimos días cambió su fisonomía tradicional para que gane su espacio el maratón más antiguo del mundo. Es fácil reconocerlos por como visten y calzan. Las chaquetas oficiales de ediciones anteriores se dejan ver por todas partes. Muchos veteranos, a modo de orgullo las llevan como si se tratara de un trofeo de guerra. La temperatura es baja, casi hiela, pero de a poco sube a causa de la fiebre por los 42.195 metros.

Como anticipo de lo que el lunes 18 de abril será la 120° edición del maratón, la Asociación Atlética de Boston dispone distintos eventos que convierten a la ciudad en una fiesta deportiva, en una fiesta del maratón.

6d372b71-d380-4743-a037-a72a007c0c68El viernes se realizó la presentación oficial de los 42k, donde estuvieron presentes campeones de las ediciones pasadas, atletas olímpicos, ganadores de distintos maratones del Abbott World Marathon Majors Series, y los atletas top estadounidenses que aspiran a convertirse en héroes nacionales en el Día del Patriota.

7babf534e2310dfbd7da59d7c24a827fEn los últimos días, la 39° Expo Maratón es el punto neurálgico donde los 30 mil corredores de todas partes del globo pasan a retirar su número de corredor. Ahí mismo tienen la posibilidad de recorrer la mega tienda oficial de adidas y 150 stands de las marcas más influyentes de la industria del running. Es imposible pasar por la tienda y no llevar un recuerdo de los que tiene para ofrecer la marca de las tres tiras.

Nuestros Monstruos y Princesas ya están en la ciudad, ultimando detalles, a la espera del disparo de salida.

Hazles llegar tu mensaje de aliento.

Paipa Training Camp rumbo a Boston 42K

Mientras sigue la cuenta regresiva para el Maratón de Boston,  Omar Julián González Prieto vivió su primera experiencia en un campamento de entrenamiento. Los días que pasó en Paipa los aprovechó la compañía del coach Will Vargas, sus compañeros y la guía de Jacinto López para su puesta a punto del Major del 18 de abril.

 

julian g“Mi primer camp fue de lo mejor. Tenía muy poca información frente al lugar, el grupo  y como se desarrollaría la experiencia. La gran sorpresa fue encontrar solo deportistas que viven  esta gran pasión y todo gira en torno a las carreras. Jacinto López, no solo es el  mejor corredor de  Colombia, es un caballero y excelente anfitrión.  Junto con su esposa Claudia  y grupo de trabajo nos recibieron con el almuerzo y la vista más privilegiada de Paipa”, comenta el runner de 28 años que logró su clasificación en el Maratón de las Flores.

“Los entrenamientos variaron por completo de lo que venía realizando en Bogotá. El entreno en la pista me sacó  de todo lo que estábamos trabajando (fortalecimiento, fartlek y CAP).  El primer día fue un trabajo corto pero intenso  en la pista, ya que al siguiente teníamos  un fondo de 33K.  En el despiste y emoción del entrenamiento  nos perdimos con el coach e hicimos 3 kilómetros más de un excelente  asenso  para un total de 36K. En la tarde  hubo sesión de masajes  que me dejaron como nuevo para el trabajo de la siguiente mañana. La gran diferencia  en esta  sesión fue el trabajo de pista y técnica,   400m  en escalera partiendo desde 10 hasta 1.  Fue  inolvidable, no solo por la intensidad   y el contexto, sino porque estábamos a la par de atletas internacionales   que me hacían sentir como un gran corredor”, relata González que posee un PB de 1: 23:17 en 21K.

Para Julián todo fue nuevo desde el momento que llegué a Paipa. “El trabajo en pista y la  clase de técnica bajo la dirección de Jacinto me dejaron grandes enseñanzas.   El último entrenamiento fue  evidenciar que aunque hay fuerza, la técnica es más importante para hacer  maratones. Muchas veces no  somos conscientes de los movimientos  involuntarios generan un gasto de energía  que no ayudan en nada al corredor”, afirma el GoodWill Runner que desde enero está en busca del peso ideal para Boston. “Restringí algunos alimentos pero al llegar a Paipa me acople al contexto y disfruté  cada momento. Lo mejor era el postre, escuchar a Jacinto, su hijo, el coach  y otros deportistas  era  un lujo, así que las tertulias donde preguntábamos y compartíamos la pasión por el running. Eran el cierre perfecto  en la mesa”, agrega.

julian gonzalez paipa“Para Boston manejamos una carga bastante alta. Tener  la guía del Coach Will es muy importante. Durante los entrenamientos está acompañándonos y trabajando con nosotros. Él nos hace las respectivas correcciones frente a la técnica y  nos imprime la fuerza para salir adelante con el trabajo. Saber q el estará corriendo es un gran apoyo. El grupo es lo máximo,  sin ellos no sería divertido, sería imposible terminar los entrenamientos. Son como la gasolina que enciende el motor. Cada uno de aporta algo que te hace más fuerte y el hecho de compartir este sueño ya es ganancia”, afirma Julián que estas últimas semanas se las tomará  muy tranquilo pues el trabajo ya lo hizo.

 

“Boston  es todo, sin lugar a dudas me absorbe por completo. El tiempo para los entrenamientos y la coordinación con los horarios de trabajo es uno de los grandes sacrificios,  casi todos los días estoy en pie a las 3:40 AM  y termino muchas veces  a las 10 de la noche, por lo que debo organizar muy bien todo. Planificar el viaje y los gastos es otro gran esfuerzo  pero el hecho de pensar en la carrera me  hace feliz”, afirma el profesional en gastronomía y Sommelier.

Adrenalina, miedo, incertidumbre, fortaleza y madurez. Son muchas las emociones y sentimientos que González vivirá en su primer major a la espera de rendimiento soñado.

 

Un Maratón de Miami difícil de olvidar para los GWR

Tatiana García vivió su debut maratoniano en el 42K de Miami. La GoodWill Runner de treinta años se unió al equipo en septiembre del  2015 para aprender de los mejores, mejorar sus marcas y  llevar su afición a un nivel más competitivo. Ponerse retos más altos que le exigieran un mayor esfuerzo la ubicó dentro del grupo privilegiado de los clasificados a Boston 2017.

 

“Comencé a correr en el 2011. Toda la vida he sido deportista porque  mi papá me lo inculcó desde pequeña. Un día mí jefe, al ver mi gusto por el deporte, me inscribió a una carrera de 5 km para que lo acompañara y probara si me gustaban este tipo de eventos”, explica Tatiana.

tatiana garcia“Decidí correr maratón en octubre del año pasado. Sentí que era hora de salir de la zona de confort, pues ya había corrido varias medias maratones en Colombia. Elegí Miami porque en el equipo varios corredores se estaban preparando para este reto. Ellos me motivaron y me parecía espectacular vivir  esa experiencia  en grupo”, explica la ingeniera industrial. “En su momento compartí mi deseo con mi esposo, quién no dudó en apoyarme ni un minuto.  Me dijo, “nos vamos para Miami”. Y le pregunté a Will, “¿Tú crees que puedo estar lista para correr Miami? ¿En tres meses puedo estar lista para correr una maratón? Él me respondió, “Si sigues mis instrucciones al pié de la letra, sí, e incluso podrás alcanzar un tiempo cercano a la marca de Boston -3:35-”. De inmediato compré tiquetes y me inscribí, fue un voto de confianza en mí y en las palabras de Will”, concluye.

“Mi familia fue vital en este proceso. Conté con todo su apoyo. En diciembre y enero, que por lo general son fechas familiares y de descanso, yo estaba en semanas de picos de carga con entrenamientos largos y pesados. Mi familia madrugó conmigo, estaban pendientes de mi alimentación y recuperación porque sabían que al otro día también saldría a correr. En algunas ocasiones me acompañaron a los entrenamientos, todo esto  me hizo sentir más fuerte”, relata la runner que desde el momento   cero se puso en modo maratón y cambió totalmente su rutina diaria.

El entrenamiento empezó con cortas distancias, variando  ritmos por entrenamiento y con un ciclo de fortalecimiento bastante exigente que incluía subidas a Patios dos veces a la semana. Después aumentaron  las distancias y  a trabajar velocidad, ciclos de miles que parecían eternos. “El entrenamiento que más sufrí  fue un fondo de 33 km en R1. Lo hice en Villavicencio, por cuestiones familiares,  a  más de 30° C, temperatura a la que no estaba acostumbrada a entrenar. Al final concluí que fue un entrenamiento  que fortaleció  mi mente más que mi cuerpo”, confiesa Taty, que sí le encantó la exigencia de las subidas en la montaña.

 

“La previa fue increíble. Una vez en Miami  compartí mi estadía con  tres corredoras del equipo -Gisselle, Ana María y Paula-. Fue clave porque nos preparamos juntas para el gran día, en la alimentación, la hidratación y el descanso, siguiendo al pie de la letra las instrucciones del coach.  Llevábamos entrenando juntas tres duros meses y en los días previos fortalecimos los lazos para llegar unidas de corazón a la meta”, relata. “Todo el tiempo estuvimos en grupo como familia y recibí muchos consejos de corredores de mayor trayectoria. Tuvimos una charla técnica antes de viajar y otra en Miami el día antes de la carrera; en las dos el Coach nos llenó de confianza. Éramos muchos corredores entre GWR y adidas Energy Team, todos llenos de energía  y  unidos  para  dar lo mejor y representar bien a Colombia”, agrega García que aspiraba a lograr 3:30 para asegurar  la clasificación a Boston, -cinco minutos por debajo de la marca requerida-.

El domingo, la compañía de su esposo la hizo sentir  tranquila,  feliz y con muchas ganas de correr. “Esa mañana el viento era helado y no nos permitía hablar con claridad, algo que no me esperaba en Miami. Nos ubicamos con Ana y Jenny rápido en el corral para que nos diera calor y en menos de nada ya nos estaban dando la señal de salida. En el K1 el clima nos impidió tomar el ritmo, pero después nos sincronizamos y no paramos hasta llegar a la meta, me sentía muy fuerte, estaba concentrada y sentía la mejor energía de mis compañeras de carrera. Pasamos los primeros 21K y aún seguía haciendo frio, increíble. En el K 30.5 mi esposo estaba haciéndonos barra, eso me recargó de energía.  En los últimos 10K el coach  nos acompañó y nos marcó el paso. Nos encontramos con otro colombiano que se unió al bloque y al vernos en grupo la gente gritaba  “Vamos Colombia”. Faltando 400 metros para llegar el coach me dijo, “Ve por él”. Respiré y aceleré, sentí un grito de ánimo de algunas de mis compañeras que agitaban la bandera colombiana a un costado de la línea de llegada. Sabía que el abrazo de mi esposo estaba en la meta así que eso me motivó a dar las últimas zancadas”, describe Tatiana, que llegando físicamente entera cronometró 3:29:20.

 

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De su primera experiencia en los 42195 metros aprendió que la práctica hace al maestro. “La carrera  no solamente es un día, sino que se prepara y se asegura desde antes con la alimentación, la hidratación y principalmente con la preparación mental para alcanzar la meta”, confiesa la GWR que proyecta participar en la Media Maratón de Bogotá, Maratón de las Flores en Medellín y el mítico Maratón de Boston en abril de 2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PAULA ROZO EN EL MARATÓN DE MIAMI: Historia de un debut

Paula Rozo viajó al Maratón de Miami con el objetivo de terminar la carrera por debajo de las cuatro horas. La runner de 33 años, en su debut en la distancia, se convirtió en una de las GWR que logró la clasificación para los 42K de Boston del próximo año.

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Aquí su relato en primera persona:

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“La historia arranca, como la mayoría de mis historias, sin una clara introducción pero con gran desenlace. Desde que mi hermana empezó a entrenar, y en efecto participó en el triatlón olímpico de San Andrés y otras competencias, sentí un poco de indignación conmigo misma. ¿Cómo era posible? Yo había sido siempre la deportista de la familia, (incluso la única mención de honor que recibí en el colegio fue a la de mejor deportista). La indignación me atacó un par de veces, así que la calmaba con repentinas salidas a caminar, trotar, montar bici y cualquier actividad que me dejara muerta del cansancio, como una prueba que aún era capaz.

IMG-20160301-WA0055En todo caso los sobresaltos continuaron. Ver a mi hermana llegar a la meta y correr y nadar tantos kilómetros, fue inspirador, así que en agosto del año pasado le dije a Will que quería entrenar con él, en su equipo. De nuevo me sentí como en el colegio: básquet, porras, softball, futbol, voleibol incluso simulacros de las Naciones Unidas, todos eran excusas para irme a conocer gente y pasarla bueno, fuera del aula de clases. En GoodWill Runners, las difíciles madrugadas eran la excusa perfecta para salir corriendo de mi rutina y conocer gente, gente linda.

En una euforia colectiva un grupo importante decidió inscribirse a la maratón de Miami. Ya habían pagado y comprado tiquetes, y yos seguía pensando si mejor corría la media, si iba, si el dólar, si mi cumpleaños, que si esto que si lo otro. Mi prima Tatis tenía la plena convicción y determinación de correr esta maratón y se inscribió con el propósito de empezar el 2016 distinto. Pensé, “increíble el valor de las cosas, decisiones a veces simples y trascendentales”. Sin embargo mis momentos de reflexión dejaron de ocurrir los sábados en la mañana, y los festivos. Sólo pensaba “salvajes como organizan una maratón en enero”. ¿En serio otros 21 km mañana, pero si hoy corrimos 30km? No me parece…

En fin, como pude cumplí con mis actividades sociales, no podía escapar de ellas pues en una gran mayoría yo era quien las organizaba, pero tampoco era capaz de no ir a los entrenamientos. Cuando haces parte de un equipo, no ir a un entrenamiento es como quedarle mal al chico que te gusta. Culpa o arrepentimiento, no estoy segura con exactitud qué sensación es, pero ocurre y no es agradable, así que preferí madrugar, alistarme, refunfuñar 45 minutos en la mañana y ya. Verlos a todos sonriendo listos para empezar era el mejor antídoto.

A finales de diciembre por fin decidí comprar el tiquete y la inscripción, obvio la más cara porque ¡el que piensa pierde! Para ahorrar costos de mi indecisión compre un vuelo sin equipaje. El miércoles previo a viajar el Coach nos mandó un texto con todas las cosas que necesitamos para la maratón y examinando el listado de 15 ítems solo tenía 4.

No hubo remedio, jueves 9 PM estaba en casa de mi hermana esculcando que otras cosas me podía prestar. Salí con la indumentaria lista, completé la lista e incluso me llevé la ñapa. Termine de alistar maleta a la 1 AM y tenía clase de 7 AM. Luego de una siesta llegué 2:03 PM al aeropuerto con el tiempo justo. Había hecho web check in, y cuando llegue el señor me dijo “lo lamento los counter están cerrados”. Con otros dos pasajeros preguntamos por qué. Pasamos rápidamente de la sorpresa a la indignación. No me dejaban subir al avión. Mientras los otros pasajeros iban a las oficinas aproveché un descuido del guardián de la fila y me paré justo al lado del último pasajero que estaban chequeando. Le dije “no se mueva si me ven me regañan”. El señor sonrió y dijo “no hay problema”.

Le pregunte al agente si más tarde había otro vuelo y me contestó que recién al otro día.

En ese momento sólo pensé en mi mamá: “Paulita, Will me dijo que estas corriendo muy bien, que te puedes clasificar a Boston, yo sé que tú puedes”. Se me aguaron los ojos.

“Señor tengo que llegar a Miami, voy a correr la maratón, mañana ya es muy tarde”, le supliqué. Creo que inspiré compasión y me dijo “OK”, y le pasé mi pasaporte y me dieron los pasa bordos. En Sala de espera nos informaron de un retraso de hora y media del vuelo. Llegué a Ft Fort Lauderdale y al hotel recién a la 1 AM.

El sábado, un día antes de la carrera, no sé qué comí o el susto o la emoción, el hecho fue que todo el día estuve enferma del estómago. En la maluquera llegué a la Feria, pedí mi camiseta y mi número. Los del equipo empezaron a llegar de forma desordenada así que, entre una cosa y otra, alguien tomó mi bolsa. A las 4 PM me di cuenta que no tenía el número de la carrera. A punto del infarto y con el estómago revuelto, corrí a soluciones. “Señora me robaron mi numero! No tengo nada”. “Venga aquí vaya allá, no se preocupé le asignamos uno nuevo”. Esta carrera la corro porque la corro.

miamimedalsLlegamos al hotel –Tatis, Anita, Yeye y Ruben- y dejamos todo listo. Las instrucciones decían: desayuno listo a las 4 AM, segunda comida 4:40, para reunirnos a las 5:30 en el punto de encuentro e ir a los corrales de salida. El celular se descargó y nadie más puso la alarma. 4:20 AM y por una mera casualidad alguien se despierta. Se pueden imaginar, la competencia empezó a esa hora. En medio del alboroto comer, vestirme, el Lomotil que no me vaya a enfermar en la carrera. Salí lista para correr, sin saco, ni el celular, ni nada. El viento golpeaba a la gente con fuerza, todos mirábamos con ansiedad y algo de angustia desde el carro, la gente usaba bolsas de basura para cubrirse del viento, se escondían tras las columnas de los puentes.

Me bajé del carro, ya no alcanzábamos a llegar al punto de encuentro. Entre las tres me cubrían. Tatis me regaló unos guantes. Las dejé en el corral B y seguí caminando sola al mío. Sabía que dos compañeros del equipo estaban allí pero no los vi. Como pude me adelanté. Cerca de un grupo de brasileros, toda la gente estaba aglutinada intentando cubrirse del frío.

Como si el viento avisara una gran carrera cerré los ojos, recé, dediqué la carrera a Emma. Luego pensé que todos estarían viéndome. Pensé en mi mamá, en mi hermana, en Will y en los del equipo, sabía que ellos me estarían siguiendo. Oré y pedí que toda la energía se quedara en mi cuerpo.

El plan consistía en correr por debajo de 5 minutos el kilómetro. Los primos 21K debía ganar segundos con el fin de asegurar un colchón para el último tramo de la competencia –entre 4.30 y 4.50-. Corrí y corrí hasta cruzar la meta. Ví a Jonathan, me sonrió y me tocó los dedos al otro lado de la reja. Respiré. Supe que había llegado. Caí tendida en el pasto temblando. Apenas vi a José, Dionisio y Harry empecé a llorar de la emoción  mientras un fuerte calambre en las piernas me invadía. Me auxiliaron y, entre lágrimas, le dije a Harry que por favor mirara que tiempo había hecho.  Sonrió y me dijo “3:34:20”. Abracé a José y le dije, “clasifiqué clasifiqué”. Feliz con mi impensada clasificación a Boston 2017 unos meses atrás y un noveno puesto en mi categoría por edad”.

 

Como aprendizaje de su primera experiencia en 42K Paula aprendió a creer en ella y confiar en las instrucciones del Coach al pie de la letra porque verdaderamente sabe lo que está haciendo.