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London Marathon 2016: Mari del Pozo irá por su quinto Major

El próximo domingo -24 de abril- se corre el Maratón de Londres y, como no podía ser de otra manera, GOODWILL RUNNERS estará representado por Mari Del Pozo.

IMG_2351“A pocos días de la carrera las sensaciones son muy buenas. Espero hacer un tiempo por debajo de 3:30. Me preparé arduamente, bajo las órdenes del coach Will Vargas, con trabajos de fuerza, distancia, e intensidades, complementado con gimnasio”, comenta la runner que irá por su décimo 42K y reconoce que todo esto no sería posible sin la compañía de los GWR.
“Tengo muchos años entrenando pero cada vez que tengo una carrera a la vista, pareciera que es la primera vez porque corro con el estómago lleno de mariposas.
Este será el quinto de los seis “Majors”, lo cual me llevaría a cumplir una de mis metas deportivas mas anhelada”, agrega Mari, que aspira a completar el circuito propuesto por Abott el próximo año.

Acompaña a nuestra princesa durante los 42195 metros de la capital inglesa con tu mensaje de aliento.

 

THE BOSTON 8: SUEÑO CUMPLIDO

IMG_2338“The Boston 8″ se dio cita en el pueblo de Hopkington para desandar los 42195 metros más legendario del mundo del running.

Mónica (3:16:18), Will (2:56:09), Juan Pablo (3:22:53), Julián (2:47:32), Andrés E (3:02:16), Carlos (2:59:01), Andrés B (3:29:47) , y Daniel (3:07:02), luego de meses de arduo entrenamiento y sacrificio, con sus sueños y motivaciones a cuestas, desandaron la ruta, enfrentaron las colinas, disfrutaron del ambiente abrumador que brinda el medio millón de espectadores con su aliento durante todo el recorrido y se dieron el gusto de colgarse la medalla finisher en Boylston

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Siete monstruos y una princesa finalizaron el segundo Major Marathon del año y orgullosos pueden decir: SOY UN GOODWILL RUNNER.

Los Boston 8 llegan a la maratón de Boston

La cuenta regresiva se acorta. Falta poco para el inicio del maratón más legendario del mundo y ocho GoodWill Runners serán de la partida.

8042641d6630ac49e68c385d8a68d44dLa ciudad de Boston se llenó maratonistas. En los últimos días cambió su fisonomía tradicional para que gane su espacio el maratón más antiguo del mundo. Es fácil reconocerlos por como visten y calzan. Las chaquetas oficiales de ediciones anteriores se dejan ver por todas partes. Muchos veteranos, a modo de orgullo las llevan como si se tratara de un trofeo de guerra. La temperatura es baja, casi hiela, pero de a poco sube a causa de la fiebre por los 42.195 metros.

Como anticipo de lo que el lunes 18 de abril será la 120° edición del maratón, la Asociación Atlética de Boston dispone distintos eventos que convierten a la ciudad en una fiesta deportiva, en una fiesta del maratón.

6d372b71-d380-4743-a037-a72a007c0c68El viernes se realizó la presentación oficial de los 42k, donde estuvieron presentes campeones de las ediciones pasadas, atletas olímpicos, ganadores de distintos maratones del Abbott World Marathon Majors Series, y los atletas top estadounidenses que aspiran a convertirse en héroes nacionales en el Día del Patriota.

7babf534e2310dfbd7da59d7c24a827fEn los últimos días, la 39° Expo Maratón es el punto neurálgico donde los 30 mil corredores de todas partes del globo pasan a retirar su número de corredor. Ahí mismo tienen la posibilidad de recorrer la mega tienda oficial de adidas y 150 stands de las marcas más influyentes de la industria del running. Es imposible pasar por la tienda y no llevar un recuerdo de los que tiene para ofrecer la marca de las tres tiras.

Nuestros Monstruos y Princesas ya están en la ciudad, ultimando detalles, a la espera del disparo de salida.

Hazles llegar tu mensaje de aliento.

PAULA ROZO EN EL MARATÓN DE MIAMI: Historia de un debut

Paula Rozo viajó al Maratón de Miami con el objetivo de terminar la carrera por debajo de las cuatro horas. La runner de 33 años, en su debut en la distancia, se convirtió en una de las GWR que logró la clasificación para los 42K de Boston del próximo año.

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Aquí su relato en primera persona:

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“La historia arranca, como la mayoría de mis historias, sin una clara introducción pero con gran desenlace. Desde que mi hermana empezó a entrenar, y en efecto participó en el triatlón olímpico de San Andrés y otras competencias, sentí un poco de indignación conmigo misma. ¿Cómo era posible? Yo había sido siempre la deportista de la familia, (incluso la única mención de honor que recibí en el colegio fue a la de mejor deportista). La indignación me atacó un par de veces, así que la calmaba con repentinas salidas a caminar, trotar, montar bici y cualquier actividad que me dejara muerta del cansancio, como una prueba que aún era capaz.

IMG-20160301-WA0055En todo caso los sobresaltos continuaron. Ver a mi hermana llegar a la meta y correr y nadar tantos kilómetros, fue inspirador, así que en agosto del año pasado le dije a Will que quería entrenar con él, en su equipo. De nuevo me sentí como en el colegio: básquet, porras, softball, futbol, voleibol incluso simulacros de las Naciones Unidas, todos eran excusas para irme a conocer gente y pasarla bueno, fuera del aula de clases. En GoodWill Runners, las difíciles madrugadas eran la excusa perfecta para salir corriendo de mi rutina y conocer gente, gente linda.

En una euforia colectiva un grupo importante decidió inscribirse a la maratón de Miami. Ya habían pagado y comprado tiquetes, y yos seguía pensando si mejor corría la media, si iba, si el dólar, si mi cumpleaños, que si esto que si lo otro. Mi prima Tatis tenía la plena convicción y determinación de correr esta maratón y se inscribió con el propósito de empezar el 2016 distinto. Pensé, “increíble el valor de las cosas, decisiones a veces simples y trascendentales”. Sin embargo mis momentos de reflexión dejaron de ocurrir los sábados en la mañana, y los festivos. Sólo pensaba “salvajes como organizan una maratón en enero”. ¿En serio otros 21 km mañana, pero si hoy corrimos 30km? No me parece…

En fin, como pude cumplí con mis actividades sociales, no podía escapar de ellas pues en una gran mayoría yo era quien las organizaba, pero tampoco era capaz de no ir a los entrenamientos. Cuando haces parte de un equipo, no ir a un entrenamiento es como quedarle mal al chico que te gusta. Culpa o arrepentimiento, no estoy segura con exactitud qué sensación es, pero ocurre y no es agradable, así que preferí madrugar, alistarme, refunfuñar 45 minutos en la mañana y ya. Verlos a todos sonriendo listos para empezar era el mejor antídoto.

A finales de diciembre por fin decidí comprar el tiquete y la inscripción, obvio la más cara porque ¡el que piensa pierde! Para ahorrar costos de mi indecisión compre un vuelo sin equipaje. El miércoles previo a viajar el Coach nos mandó un texto con todas las cosas que necesitamos para la maratón y examinando el listado de 15 ítems solo tenía 4.

No hubo remedio, jueves 9 PM estaba en casa de mi hermana esculcando que otras cosas me podía prestar. Salí con la indumentaria lista, completé la lista e incluso me llevé la ñapa. Termine de alistar maleta a la 1 AM y tenía clase de 7 AM. Luego de una siesta llegué 2:03 PM al aeropuerto con el tiempo justo. Había hecho web check in, y cuando llegue el señor me dijo “lo lamento los counter están cerrados”. Con otros dos pasajeros preguntamos por qué. Pasamos rápidamente de la sorpresa a la indignación. No me dejaban subir al avión. Mientras los otros pasajeros iban a las oficinas aproveché un descuido del guardián de la fila y me paré justo al lado del último pasajero que estaban chequeando. Le dije “no se mueva si me ven me regañan”. El señor sonrió y dijo “no hay problema”.

Le pregunte al agente si más tarde había otro vuelo y me contestó que recién al otro día.

En ese momento sólo pensé en mi mamá: “Paulita, Will me dijo que estas corriendo muy bien, que te puedes clasificar a Boston, yo sé que tú puedes”. Se me aguaron los ojos.

“Señor tengo que llegar a Miami, voy a correr la maratón, mañana ya es muy tarde”, le supliqué. Creo que inspiré compasión y me dijo “OK”, y le pasé mi pasaporte y me dieron los pasa bordos. En Sala de espera nos informaron de un retraso de hora y media del vuelo. Llegué a Ft Fort Lauderdale y al hotel recién a la 1 AM.

El sábado, un día antes de la carrera, no sé qué comí o el susto o la emoción, el hecho fue que todo el día estuve enferma del estómago. En la maluquera llegué a la Feria, pedí mi camiseta y mi número. Los del equipo empezaron a llegar de forma desordenada así que, entre una cosa y otra, alguien tomó mi bolsa. A las 4 PM me di cuenta que no tenía el número de la carrera. A punto del infarto y con el estómago revuelto, corrí a soluciones. “Señora me robaron mi numero! No tengo nada”. “Venga aquí vaya allá, no se preocupé le asignamos uno nuevo”. Esta carrera la corro porque la corro.

miamimedalsLlegamos al hotel –Tatis, Anita, Yeye y Ruben- y dejamos todo listo. Las instrucciones decían: desayuno listo a las 4 AM, segunda comida 4:40, para reunirnos a las 5:30 en el punto de encuentro e ir a los corrales de salida. El celular se descargó y nadie más puso la alarma. 4:20 AM y por una mera casualidad alguien se despierta. Se pueden imaginar, la competencia empezó a esa hora. En medio del alboroto comer, vestirme, el Lomotil que no me vaya a enfermar en la carrera. Salí lista para correr, sin saco, ni el celular, ni nada. El viento golpeaba a la gente con fuerza, todos mirábamos con ansiedad y algo de angustia desde el carro, la gente usaba bolsas de basura para cubrirse del viento, se escondían tras las columnas de los puentes.

Me bajé del carro, ya no alcanzábamos a llegar al punto de encuentro. Entre las tres me cubrían. Tatis me regaló unos guantes. Las dejé en el corral B y seguí caminando sola al mío. Sabía que dos compañeros del equipo estaban allí pero no los vi. Como pude me adelanté. Cerca de un grupo de brasileros, toda la gente estaba aglutinada intentando cubrirse del frío.

Como si el viento avisara una gran carrera cerré los ojos, recé, dediqué la carrera a Emma. Luego pensé que todos estarían viéndome. Pensé en mi mamá, en mi hermana, en Will y en los del equipo, sabía que ellos me estarían siguiendo. Oré y pedí que toda la energía se quedara en mi cuerpo.

El plan consistía en correr por debajo de 5 minutos el kilómetro. Los primos 21K debía ganar segundos con el fin de asegurar un colchón para el último tramo de la competencia –entre 4.30 y 4.50-. Corrí y corrí hasta cruzar la meta. Ví a Jonathan, me sonrió y me tocó los dedos al otro lado de la reja. Respiré. Supe que había llegado. Caí tendida en el pasto temblando. Apenas vi a José, Dionisio y Harry empecé a llorar de la emoción  mientras un fuerte calambre en las piernas me invadía. Me auxiliaron y, entre lágrimas, le dije a Harry que por favor mirara que tiempo había hecho.  Sonrió y me dijo “3:34:20”. Abracé a José y le dije, “clasifiqué clasifiqué”. Feliz con mi impensada clasificación a Boston 2017 unos meses atrás y un noveno puesto en mi categoría por edad”.

 

Como aprendizaje de su primera experiencia en 42K Paula aprendió a creer en ella y confiar en las instrucciones del Coach al pie de la letra porque verdaderamente sabe lo que está haciendo.

 

Andrés Espitia rumbo a Boston Marathon

Continúa la cuenta regresiva para los Goodwill Runners que el 18 de abril correrán el Maratón de Boston.

Andrés Mauricio Espitia Espinosa, luego de su experiencia en 2014, y con un año de ausencia debido al nacimiento de su hija, volverá a recorrer los 42195 más legendarios del calendario mundial.

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“El plan específico para este 42K es diferente a lo que veníamos trabajando. De lunes a domingo. En la semana trabajamos fondos, velocidad, ascensos, intensidades, fartlek, recuperación activa y entrenamiento funcional. Todo en busca de mejorar cada día, siempre planificado y buscando un objetivo grupal y personal”, comenta el “Coachito” Espitia, que se desempeña como entrenador asistente de GWR.

“En los entrenamiento funcionales hacemos ejercicios de fortalecimiento de diferentes partes del cuerpo; son sesiones intensas de 45 a 60 minutos en Baransu, a cargo de Carlos Ramirez los lunes y viernes. Trabajamos pierna, espalda, bíceps, tríceps, pierna, abdomen en fin todo cuerpo, la verdad sale uno muerto de la clase pero veo y siento que nos ha ayudado mucho para cumplir esa meta y sueño que cada uno tiene”, explica el atleta de 38 años que lleva cuatro años y medio en el grupo.

Los Bostonianos llevan más de 20 días sin uno de descanso absoluto. “A medida que pasan los días las sensaciones aumentan,  te vas sintiendo más fuerte, encontrando el nivel y me da hasta pensar en ser cada vez mejores. No es fácil pero con el grupo que estamos entrenando se siente uno en familia, el día q alguien está mal los demás le ayudamos a pasar el mal rato y al final todos cumplimos con nuestros entrenamientos. Me siento orgulloso de ser parte de este grupo y del equipo GWR. Todos nos mandan buena energía, están pendientes de cada cosa”, confiesa Andrés que sentía ser bueno en los ascensos pero en esto momento es la parte del entrenamiento que más le cuesta.

 

“Tengo días y días. En unos me siento muy bien fuerte con ganas y termino el entrenamiento con las mejores sensaciones, en otros no tanto. En ese momento es cuando se habla con el Coach, quien mira cómo cuadrar algo para tu bienestar sin dejar de perder capacidad pero con mucho cuidado de no tener alguna lesión. En este momento contamos con una plataforma para los entrenamientos en donde se lleva el registro de los entrenamientos, si se cumplen o no y esta plataforma también te puede ayudar a ver como es tu comportamiento sobre el esfuerzo, la fatiga y otras variables que son importantes”, explica Andrés sobre cómo lleva la carga a nueve semanas del evento. “Poder entrenar con Will te da la posibilidad de aprender mucho. Tener a tu coach al lado corriendo, sufriendo, hablando, es motivador. Que en el camino te corrija, “ojo como estás pisando, saca pecho, el braceo”,  son cosas que suman en un entrenamiento y que sin darte cuenta cada cosa va sumando a tu favor. La relación coach-pupilo se fortalece y ayuda a crear lazos de amistad más fuertes”, agrega.

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Andrés Espitia admite que sacrifica tiempo con su familia para cumplir con la tarea, se deja de dar algunos gustos en a la hora de comer buscando ser lo más prudentes con la comida y la bebida, pero sobre todas las cosas que se ha vuelto monotemático con Boston, ya que su vida gira en torno a la carrera.

“Aspiro a volver a sentir esa sensación cuando sales de la meta y ver a muchas personas apoyándote, tener una buena marca en la carrera, un nuevo record personal y disfrutar cada paso, llevar en tu corazón las personas que te han apoyado para que este sueño sea realidad”, concluye el “Coachito”, que logró su PB de 2:56:40 en la edición 2014 del Maraton de Boston.

 

Aún parece lejos, pero cada vez falta menos para la carrera. Acompaña –y déjale tu mensaje de aliento- a los GoodWill Runners en su periplo hacia el gran objetivo del año.