En las carreras más importantes de atletismo, la organización ofrece para los corredores aficionados un servicio muy valioso: los ”pacers” (para mí es una bendición que el término haya sobrevivido como anglicismo.

Goodwillrunners015En las carreras más importantes de atletismo, la organización ofrece para los corredores aficionados un servicio muy valioso: los ”pacers” (para mí es una bendición que el término haya sobrevivido como anglicismo. No me gustaría entrar a una competencia donde mi referencia sea un “marcapaso”). Los pacers son, a los ojos de buen vecino, los que corren con una camiseta distinta, con un globito, marcando un paso determinado por kilómetro. Son la referencia ambulante (nunca mejor utilizado el adjetivo) con la cual muchos corredores amateur controlan su avance en la carrera, en función de un tiempo que estiman hacer.

Rápidamente: usted quiere correr media maratón (21.097 km, siendo estrictamente exactos) en 01h45min00seg, lo cual implica que debe ir a un paso promedio de 05min00seg por km. Si no tiene un reloj de runner (los hay de todos los tamaños, colores, presupuestos y, obvio, configuraciones), o no quiere sacar la cuenta con su reloj normal, o no reclamó la manilla con los “splits” (los intervalos de distancia/tiempo para controlar su paso), lo más fácil es buscar como referencia al globo así marcado (01:45:00) que va entre la muchedumbre: su pacer (ADVERTENCIA: no crea que le doy datos exactos por fastidiar. Más adelante comprenderá, lo prometo).

Los pacers son deportistas que se han preparado durante los meses anteriores para alcanzar un nivel sobresaliente de técnica, estado físico (capacidad pulmonar, elasticidad y resistencia muscular, estabilidad gastrointestinal (¡en serio!)) y fortaleza mental, que les permita correr la distancia pactada, sin disminuirse, sin detenerse, sin retirarse. Para el pacer, abandonar no es una opción. Mostrar dolor es inconcebible. El pacer viaja ligero, concentrado, la cara sonriente y el puño apretado. Tiene que ser un ejemplo.

Goodwillrunners014Ser pacer es un premio, un privilegio, una responsabilidad, una dicha y un dolor de cabeza. Todo eso al tiempo, y en público. Es un trabajo para el cual nunca estás preparado en demasía, porque siempre es diferente. En nuestro equipo nadie trabaja específicamente para ser pacer. Todos tenemos metas particulares, todas igual de válidas, que pasan de mejorar el estado físico, bajar de peso, tonificar, hasta “clasificar a Boston con mejor tiempo que el año pasado” (créame, hay mucho monstruo corriendo todas las mañanas, impulsado por la fascinación de ser mejor. A que le suena deseable, ¿verdad?).

Este año tuve el privilegio de ser pacer en la Media Maratón de Bogotá, una carrera que según los expertos es DURA, al punto que muchos campeones y poseedores de records mundiales la incluyen en su calendario de preparación. Son 21.097km (ni más ni menos) a 2630msnm (según la altura oficial de la capital colombiana) en promedio, junto a más de 40,000 corredores de todas las calidades imaginables, en un clima fascinantemente cambiante e impredecible, con ráfagas de viento a discreción, con puentes y desniveles que ponen a prueba concentración, respiración, gemelos, y determinación.

_MPS6841Mi “formación” deportiva está orientada al triatlón (otra locura aparte), y con objetivos específicos recibo un programa semanal de entrenamiento cruzado que me prepara integralmente para las pruebas que escojo. He corrido maratones (LAX, CHI), como parte de mi preparación para eventos de triatlón. Pero nada te prepara específicamente para ser pacer. Cuando el Coach Will Vargas organiza la lista de pacers para las carreras (el equipo ha tenido el privilegio de suministrar los pacers en muchas otras), lo hace bajo dos premisas fundamentales que no me corresponde explicar con detenimiento: Constancia y Progreso a lo largo del programa de entrenamiento.

Cuando usted es nombrado pacer, empieza a trabajar con un Ritmo Estricto de Carrera (REC) que debe ser capaz de mantener a lo largo del evento. Trabaja buscando exactitud, fidelidad si se quiere, en términos de velocidad (no era en vano que le estaba dando datos exactos. Un pacer debe ser cumplido, como un reloj. ¡No le da igual 21 km que 21,2km!). Pero no solo es controlar la velocidad. Un pacer debe acostumbrar al estómago a beber/comer a tiempos específicos; ordenar al intestino que soporte el esfuerzo durante el recorrido; disciplinar al oído para que no oiga al Hijo-De-Flash que pasa diciendo “ese pacer va fundido” o “va colgado”; controlar la respiración para que de cuando en cuando salga un berrido de “¡NO SE OYE, CARAJO!” cuando pasas por un cruce lleno de transeúntes que no entienden por qué hay locos que corren y que necesitan el apoyo verbal que se convierte en oxígeno para los músculos; mantener la tensión muscular en la cara para sonreírle al papá que va corriendo a tu lado para enseñarle una lección a sus hijos, o a la señora que corre por una fundación de ancianos mayores, y que confían en que vas a pilotear la carrera para que ellos cumplan sus compromisos adquiridos.

_MPS2876Ser pacer es todo esto. Un pacer es un marcapasos, vale. Pero es un sicólogo de ocasión que da ánimo con un grito, que choca su puño o le da la mano cuando usted la estira buscando una recarga de energía, un gesto de comprensíon. Es un entrenador circunstancial que le comparte lo que aprendió sobre subir o bajar puentes “cuidando la rodilla” para que la pasión de correr nos dure. Es un aguatero providencial que recoge cuatro, cinco bolsas de agua para socorrer al despistado o al concentrado que pasó de largo en los puntos de hidratación, y empieza a toser cien metros después. Ser pacer es todo esto. Pero ante todo, ser pacer es, para mí, un privilegio, un honor, y por ende, un placer, sobre todo cuando corro por las calles de mi ciudad.

 

Juan David Prada Rocha

j.prada@javeriana.edu.co